El ejército de Irán fue puesto en su estado de alerta más alto el 13 de abril, una medida que intensifica las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y amenaza con enviar los precios del petróleo crudo bruscamente al alza por los temores de interrupción del suministro.
"Cualquier acción hostil será recibida con una respuesta fuerte y decisiva, haciendo que el agresor pague un precio y se arrepienta de sus acciones", dijo el ministro de Defensa en funciones de Irán, Ibn Reza, en una declaración a la Agencia de Noticias Tasnim.
El anuncio aumenta la probabilidad de una confrontación militar directa que podría afectar al Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico para los envíos mundiales de petróleo. Una interrupción significativa podría causar que los precios del petróleo crudo se disparen más de un 10 por ciento, al tiempo que provocaría un movimiento de aversión al riesgo más amplio en los mercados globales, con las acciones probablemente vendiéndose mientras los inversores buscan activos refugio como el oro y el dólar estadounidense.
El elevado estado de alerta sugiere que cualquier provocación percibida podría desencadenar una rápida represalia militar por parte de Irán. Esto pone a los mercados energéticos mundiales en vilo, ya que un conflicto podría conducir a una pérdida material de suministro de petróleo en un momento en que los inventarios mundiales ya están ajustados. La situación sigue siendo altamente volátil, y los participantes del mercado vigilan de cerca cualquier signo de mayor escalada o desescalada.
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