El primer vicepresidente de Irán declaró el 16 de abril que el país no cederá ante ninguna demanda externa excesiva, lo que impulsó el crudo Brent un 1,5% hasta los 88,42 dólares por barril, mientras los operadores descontaban un mayor riesgo geopolítico.
"Esta retórica señala un endurecimiento de la postura que amenaza directamente la estabilidad de los flujos de petróleo de Oriente Medio", afirmó el analista ficticio John Smith, estratega sénior de energía de Fictional Bank. "El mercado está reaccionando al lenguaje explícito de 'guerra'".
Los comentarios del vicepresidente Aref, realizados durante una visita a los departamentos de seguridad social e industria petrolera, se sumaron a una semana volátil para los mercados energéticos. Más allá del salto del 1,5% en el Brent, el crudo West Texas Intermediate también subió más de un 1% para cotizar por encima de los 83 dólares por barril. El movimiento refleja la creciente preocupación por posibles interrupciones del suministro en la región.
Lo que está en juego es el paso libre de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, un punto crítico por el que pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. La última gran escalada en la zona en 2019 vio subir los precios del petróleo más de un 4% en un solo día, lo que sugiere que cualquier acción hostil adicional podría provocar un choque de precios significativo e inmediato para la economía global. Aref añadió que el "asunto de las sanciones" dejará de existir tras esta lucha.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.