Un ataque contra Irán que hirió al Líder Supremo Mojtaba ha intensificado un conflicto con EE. UU. e Israel que ya está imponiendo un coste de 25.000 millones de dólares a las empresas globales a través del comercio bloqueado y el aumento de los precios de la energía, según los análisis de mercado. La confirmación de la herida del líder el 18 de mayo marca un punto de inflexión significativo en una guerra que ahora amenaza con hundir la economía mundial en la recesión.
"Hay pocas perspectivas de un acuerdo rápido y duradero entre EE. UU. e Irán", afirmó un informe reciente de Moody’s Ratings sobre riesgo geopolítico, señalando la improbabilidad de que el Estrecho de Ormuz se reabra por completo a corto plazo.
Las consecuencias han sido inmediatas y graves. Las previsiones de los precios del petróleo oscilan ahora entre 100 y 200 dólares por barril a medida que el conflicto asfixia el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial. El gigante naviero CMA CGM ha impuesto recargos de emergencia de entre 2.000 y 4.000 dólares por contenedor, un coste que repercute en las cadenas de suministro mundiales. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) también ha expresado su "grave preocupación" después de que un ataque con drones provocara un incendio en un generador cerca de la central nuclear de Barakah, en los Emiratos Árabes Unidos.
El conflicto representa un lastre material para la economía mundial. Tanto la Organización Mundial del Comercio como el Fondo Monetario Internacional han advertido que una guerra prolongada podría ralentizar el crecimiento del PIB mundial hasta en 0,3 puntos porcentuales en 2026. En un escenario severo, el crecimiento mundial podría caer a alrededor del 2%, mientras que la inflación subiría por encima del 6%, impulsada por los altos costes sostenidos de la energía y la logística.
## El Estrecho de Ormuz sigue siendo el punto crítico
Las tensiones se centran en el Estrecho de Ormuz, donde Irán planea desvelar un mecanismo de peaje para prohibir el paso de cargamentos de armas "enemigas". Este movimiento sigue a una serie de escaladas, incluido el ataque con drones en los Emiratos Árabes Unidos y ataques israelíes en el sur del Líbano que hirieron a decenas de civiles. El conflicto, bautizado como "Operación León Naciente", parece haber sido planeado desde hace tiempo, con informes que indican que Israel estableció bases militares encubiertas en el oeste de Irak ya a finales de 2024 para apoyar las operaciones aéreas contra Irán.
Para los importadores de energía, la crisis está obligando a un replanteamiento estratégico. "Esperamos que los importadores de petróleo, especialmente China, India, Japón y Corea, negocien el paso bilateralmente con Irán, posiblemente a través de corredores de tránsito coordinados", dijo Moody's en su informe. Un petrolero indio, el Symi, llegó recientemente al puerto de Kandla con 20.000 toneladas de GLP tras cruzar el estrecho, lo que demuestra que algunos cargamentos críticos siguen navegando en este entorno de alto riesgo.
## El punto muerto diplomático se profundiza
A pesar de la carnicería económica, las salidas diplomáticas parecen bloqueadas. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha lanzado advertencias severas, diciendo a Irán en las redes sociales que "el reloj está corriendo" y que el fracaso en llegar a un acuerdo significaría que "no quedará nada de ellos".
Teherán, a su vez, ha emitido su propia lista de demandas no negociables. Según los medios iraníes, estas incluyen el cese completo de las hostilidades en todo Oriente Medio, el levantamiento de todas las sanciones de EE. UU., la liberación de los fondos iraníes congelados y la compensación por los daños de la guerra. Según los informes, Estados Unidos ha rechazado al menos dos de estas condiciones de plano. Con los esfuerzos de mediación liderados por Pakistán estancados, el conflicto parece abocado a un estancamiento prolongado y costoso.
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