La adopción de stablecoins en Nigeria está llevando al límite los marcos monetarios y regulatorios existentes, afirmó el Fondo Monetario Internacional, advirtiendo que el uso generalizado de activos digitales vinculados al dólar conlleva un riesgo de dolarización digital en la mayor economía de África.
"El rápido crecimiento de las stablecoins como canal de pagos transfronterizos crea nuevas oportunidades para la inclusión financiera, pero también plantea riesgos para la transmisión de la política monetaria y la integridad financiera", escribieron Axel Schimmelpfennig y Bo Zhao, economistas del FMI, en un informe titulado "Stablecoins en Nigeria: un canal transfronterizo en crecimiento".
Nigeria recibió alrededor de USD 59.000 millones en entradas de criptoactivos entre julio de 2023 y junio de 2024, según mostró el informe, lo que la sitúa como el segundo país a nivel mundial en el Índice Global de Adopción de Criptoactivos de Chainalysis 2024. El país ha concentrado aproximadamente el 60% de todas las entradas de stablecoins al África subsahariana desde 2019, mientras que hogares y pequeñas empresas recurren cada vez más a teléfonos inteligentes y billeteras digitales para realizar transferencias internacionales que se liquidan en cuestión de minutos en lugar de días.
La advertencia del FMI señala que los organismos de vigilancia financiera globales están monitoreando de cerca la dolarización impulsada por stablecoins en economías en desarrollo, donde los costos de las remesas, que promedian el 9% en el África subsahariana, y la depreciación de las monedas locales generan poderosos incentivos para alternativas denominadas en dólares. El informe plantea la posibilidad de que el uso generalizado de stablecoins pueda debilitar la demanda del naira, complicando la capacidad del banco central para gestionar la inflación y las condiciones monetarias.
Riesgo de dolarización digital
El FMI trazó un paralelismo directo entre la adopción de stablecoins y la dolarización tradicional, donde los residentes mantienen divisas extranjeras como cobertura frente a la inestabilidad de la moneda local. El naira de Nigeria ha enfrentado una presión depreciativa persistente, y el informe cita la inflación y la escasez de divisas como factores clave de la demanda de stablecoins. Los usuarios han recurrido a los tokens vinculados al dólar no solo para remesas, sino también para pagar a proveedores extranjeros y proteger sus ahorros de la erosión cambiaria.
El informe señaló que, después de que el Banco Central de Nigeria restringiera a los bancos la prestación de servicios a exchanges de criptomonedas en 2021, la actividad migró hacia plataformas peer-to-peer con una supervisión regulatoria más débil. Este desplazamiento ha dificultado el monitoreo de las transacciones, señaló el FMI, lo que genera preocupaciones sobre la integridad financiera y el posible uso para flujos financieros ilícitos.
Implicaciones de política para los mercados emergentes
El análisis del FMI tiene implicaciones que van más allá de Nigeria. Otros mercados emergentes con alta dependencia de las remesas, monedas locales débiles y acceso bancario limitado enfrentan dinámicas similares. El organismo señaló que las stablecoins podrían mejorar la eficiencia comercial y la inclusión financiera, pero advirtió que el uso generalizado de activos digitales denominados en dólares podría reducir la demanda de moneda local, debilitando la transmisión de la política monetaria.
El informe no prescribió respuestas de política específicas, pero destacó la necesidad de marcos regulatorios que aborden las reservas de stablecoins, la protección al consumidor y los estándares de monitoreo transfronterizo. El FMI señaló que algunas plataformas digitales pueden no ofrecer la misma supervisión que los bancos tradicionales, lo que crea brechas en los controles contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.