El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió el 6 de abril que la guerra en Oriente Medio provocará un crecimiento económico mundial más lento y una mayor inflación, lo que supone un giro respecto a las perspectivas anteriores, más optimistas. La evaluación actualizada del fondo destaca el conflicto como uno de los principales impulsores del empeoramiento de las condiciones económicas mundiales.
"Sin esta guerra, es posible que nuestras expectativas de crecimiento económico se hubieran elevado ligeramente", afirmó la Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva. "Pero ahora, todos los indicios apuntan a un aumento de los precios y a una ralentización del crecimiento económico".
Georgieva señaló que el impacto sobre la inflación y el crecimiento será más significativo si la guerra continúa. El FMI ha recibido solicitudes de asistencia financiera de algunos países y podría aumentar los programas de préstamos existentes para satisfacer sus necesidades. Esto indica una creciente angustia económica en las regiones afectadas directa e indirectamente por el conflicto.
La advertencia del FMI sobre las presiones estanflacionarias complica la política de los bancos centrales como la Reserva Federal, lo que podría afectar a las futuras decisiones sobre los tipos de interés y aumentar la aversión al riesgo de los inversores. La organización publicará la próxima semana sus nuevas Perspectivas de la Economía Mundial, que proporcionarán un pronóstico más detallado y cifras específicas sobre la ralentización económica prevista. Este pronóstico será seguido de cerca tanto por los inversores como por los responsables políticos, ya que podría desencadenar una venta masiva en los mercados de renta variable mundiales y una huida hacia activos refugio como el oro y los bonos del Tesoro de EE. UU.
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