Las acciones húngaras subieron a un máximo histórico y el forinto repuntó con fuerza después de que el partido opositor Tisza obtuviera una victoria aplastante en las elecciones parlamentarias, poniendo fin a los 16 años de Viktor Orbán en el poder y allanando el camino para una posible liberación de 17.000 millones de euros en fondos congelados de la Unión Europea.
"Desde la perspectiva del mercado, la mayoría constitucional permite una transferencia de poder fluida para la oposición y un camino más rápido para desbloquear los fondos de la UE, que son el principal foco de los inversores, dando a los activos húngaros otra razón para prolongar su racha alcista", señaló Frantisek Taborsky, analista de ING, en una nota.
El índice BUX de la Bolsa de Budapest subió hasta un récord de 137.260 puntos en las primeras operaciones europeas, según datos de LSEG. El euro cayó a 363,98 forintos, su nivel más bajo frente a la moneda húngara desde febrero de 2022. El partido Tisza de Peter Magyar obtuvo el 53,6% de los votos, frente al 37,8% del Fidesz de Orbán, basándose en más del 98% de los votos escrutados.
Esta victoria decisiva se considera un paso fundamental hacia la reconstrucción de la relación de Hungría con la UE, que se había tensado por las preocupaciones sobre el retroceso democrático y la corrupción. Se espera que el posible desbloqueo de fondos y la perspectiva de adopción del euro mejoren significativamente las perspectivas económicas del país. OTP Bank, el valor más importante del índice, subió casi un 17% en las últimas dos semanas, a medida que las encuestas indicaban una probable derrota de Orbán.
Camino hacia la reforma económica
La capacidad del nuevo gobierno para navegar las reformas fiscales y las negociaciones con la UE será crítica para la durabilidad del repunte del mercado. El analista de Commerzbank, Tatha Ghose, señaló que Tisza hereda un aparato estatal moldeado por el partido Fidesz, lo que podría hacer que desmantelar las políticas anteriores sea un proceso complejo y lento.
Capital Economics prevé que el déficit presupuestario de Hungría podría reducirse hasta situarse entre el 3,5% y el 4,0% del producto interior bruto en los próximos años, frente al 5,5% aproximado de este año bajo el nuevo gobierno. "La durabilidad de cualquier reacción positiva del mercado dependerá ahora de la rapidez con la que Tisza se mueva para reconstruir las relaciones con la UE, asegurar los desembolsos de los fondos de la UE y señalar un ancla fiscal creíble a medio plazo", afirmó Liam Peach, economista de la firma.
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