Grupo de la industria impulsa limitar sanciones en la implementación de CARF
La Asociación de Profesionales de Valores y Futuros de Hong Kong (HKSFPA) ha instado formalmente al gobierno a flexibilizar la implementación local del Marco de Información de Criptoactivos (CARF) global de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El organismo de la industria apoya el principio de una mayor transparencia fiscal, pero advierte que las propuestas actuales introducen riesgos operativos y de responsabilidad significativos para las instituciones financieras.
Específicamente, la HKSFPA pidió la introducción de límites claros a las sanciones, argumentando que las penalizaciones por cuenta sin límite son excesivas. El grupo también presionó contra las reglas que impondrían responsabilidad personal a los directores de empresas, buscando salvaguardias para aquellos que actúen de buena fe. Otras recomendaciones incluyen reglas de mantenimiento de registros más flexibles, protecciones de datos personales más sólidas y requisitos más ligeros para las entidades sin actividades reportables.
Hong Kong equilibra objetivos de centro cripto con fecha límite fiscal de 2028
La decisión de Hong Kong de adoptar el CARF lo sitúa entre las 76 jurisdicciones comprometidas con el nuevo estándar para el intercambio automático transfronterizo de información fiscal sobre criptoactivos. Como una de las 27 jurisdicciones que planean los primeros intercambios de datos para 2028, la ciudad es un adoptador temprano, solo por detrás de un grupo de 48 naciones, incluyendo el Reino Unido y los miembros de la UE, que comenzarán los intercambios en 2027.
Este cambio regulatorio crea un desafío crítico para la ambición de Hong Kong de posicionarse como un centro cripto regulado y de primer nivel. El régimen de licencias existente de la ciudad ya requiere que sus 11 plataformas de negociación de criptomonedas autorizadas, incluidas Hashkey Global y OSL, cumplan con estrictos estándares KYC y AML. Las inminentes obligaciones CARF añaden otra capa de complejidad de cumplimiento, lo que obliga a un delicado equilibrio entre el cumplimiento de los estándares internacionales y el fomento de un entorno competitivo para su creciente industria de activos digitales.