El número dos de Hezbolá, Naim Qassem, juró resistir a Israel "hasta el último momento de su vida", apenas un día después de que el ejército israelí afirmara haberlo matado, mientras las tensiones regionales se disparaban tras una campaña de ataques aéreos israelíes en el Líbano que dejó más de 300 muertos. El discurso desafiante, transmitido por la televisión Al-Manar de Hezbolá, contradijo directamente las afirmaciones israelíes y escaló la guerra de palabras entre los dos adversarios.
"Continuaremos nuestra resistencia hasta el último momento de nuestras vidas", dijo Qassem en el discurso televisado. "Las amenazas y las armas de Israel no nos asustan, porque somos los dueños legítimos de esta tierra".
El discurso se produjo después de que Israel desatara una oleada de ataques aéreos en todo el Líbano el 8 de abril, que calificó como su "ataque de mayor escala" desde que comenzó el conflicto. Los ataques mataron al menos a 300 personas e hirieron a más de 1.150, según funcionarios de salud libaneses. El ejército israelí había anunciado el 9 de abril que había matado a Qassem en un ataque aéreo, una afirmación que su discurso ahora refuta.
La escalada del conflicto y los informes contradictorios resaltan la intensa guerra de información que acompaña a las acciones militares. La situación amenaza con ampliarse a una guerra regional mayor, atrayendo a Irán y sus aliados, lo que podría interrumpir gravemente los suministros mundiales de petróleo y provocar una huida hacia la seguridad en los mercados financieros, impulsando el oro y el dólar estadounidense.
Advertencia de Irán
Sumándose a las tensiones, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, emitió una advertencia a los vecinos del sur del país. En una publicación en redes sociales, los instó a "mantenerse alejados de las potencias hegemónicas" y a "mostrar su hermandad y buena voluntad" hacia Irán. Esta declaración es vista ampliamente como un mensaje a los estados árabes del Golfo para que no se alineen con Israel y Estados Unidos.
La retórica y las acciones militares en aumento han puesto a la región en alerta máxima. La comunidad internacional pide una desescalada, pero con ambas partes manteniéndose firmes, las perspectivas de una resolución pacífica parecen escasas. El último gran conflicto entre Israel y Hezbolá en 2006 duró 34 días y resultó en más de 1.200 muertes en el Líbano y 165 en Israel.
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