Heineken registró un aumento orgánico del 2,8% en sus ingresos netos del primer trimestre, superando las expectativas de los analistas y señalando un comienzo de año positivo para el segundo mayor fabricante de cerveza del mundo.
"El comercio mundial se ha vuelto más complejo y volátil, con repercusiones en la disponibilidad y los costes de la energía en determinados mercados", afirmó en un comunicado el antiguo Consejero Delegado, Dolf van den Brink, aludiendo a las tensiones geopolíticas sin mencionar directamente la guerra en Irán. "Esto provoca presiones inflacionistas, que podrían afectar a la confianza de los consumidores a medio plazo".
Los resultados de la cervecera holandesa fueron más sólidos que el crecimiento del 2,3% previsto por los analistas. Los volúmenes totales también supusieron una sorpresa positiva, con un aumento orgánico del 1,2%, frente a las expectativas de volúmenes planos. El crecimiento fue impulsado por una combinación de precios más altos y una recuperación del volumen.
Los resultados llegan en un momento en que Heineken navega por un entorno macroeconómico difícil, con costes de energía y materias primas al alza. La compañía también se encuentra en un proceso de transición de liderazgo, tras la abrupta dimisión del CEO Dolf van den Brink en enero, y ha anunciado planes para recortar 6.000 puestos de trabajo.
La empresa reiteró sus perspectivas para todo el año de un crecimiento del beneficio operativo orgánico de entre el 2% y el 6%. Los inversores estarán muy atentos para ver si el impulso positivo del primer trimestre puede mantenerse ante las continuas presiones de los costes y la búsqueda de un nuevo Consejero Delegado.
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