El nuevo Fitbit Air de Google de 100 dólares, cuyo envío está previsto para el 26 de mayo, es un desafío directo al floreciente mercado de los monitores de salud sin pantalla, dominado actualmente por marcas como Whoop y Oura. El dispositivo entra en una categoría que vio crecer las compras en EE. UU. un 88 por ciento entre 2024 y 2025, lo que indica una importante apuesta estratégica de Google en el monitoreo pasivo de la salud y el asesoramiento mediante IA basado en suscripciones.
"La gente busca cada vez más los beneficios de la tecnología de la salud sin la atracción constante de otra pantalla", afirma Holly Shelton, directora de producto de Oura. Sin notificaciones, las personas pueden decidir con qué frecuencia consultan sus estadísticas, añade.
El Fitbit Air tiene un precio de 100 dólares y cuenta con una batería de una semana de duración, monitoreando el ritmo cardíaco, los niveles de oxígeno en sangre y la temperatura de la piel sin necesidad de pantalla. Esto contrasta con el Oura Ring, que parte de los 349 dólares más una suscripción mensual de 6 dólares, y la pulsera Whoop, que requiere una membresía que comienza en los 199 dólares al año. El Fitbit Air vendrá con una prueba de tres meses del servicio premium de Google, que está cambiando de nombre y precio.
El lanzamiento marca un cambio estratégico significativo para Google, que está consolidando sus esfuerzos de salud bajo una sola marca. La aplicación Fitbit se convertirá en la aplicación Google Health, y la suscripción Fitbit Premium pasará a ser Google Health Premium, con un aumento de su precio anual de 20 dólares hasta los 99,99 dólares. Esta nueva suscripción es la clave para desbloquear todo el potencial del dispositivo, incluido el acceso al AI Health Coach de Google impulsado por Gemini, que ofrece planes de fitness personalizados e información sobre salud.
Una apuesta por la simplicidad y las suscripciones
El movimiento hacia los dispositivos sin pantalla responde al creciente deseo de los consumidores de una tecnología que recopile datos sin exigir una interacción constante. El beneficio principal es la duración de la batería; sin una pantalla que consuma mucha energía, el Fitbit Air puede durar una semana, mientras que un Oura Ring puede durar hasta ocho días y un Whoop 5.0 hasta dos semanas. Esto permite la recopilación de datos continua las 24 horas del día, los 7 días de la semana, necesaria para generar información de salud predictiva.
Este monitoreo ininterrumpido tiene poder predictivo. "Al monitorearte las 24 horas del día, los 7 días de la semana, estos dispositivos portátiles pueden detectar lo que el director ejecutivo de Whoop, Will Ahmed, llama 'ligeras desviaciones que importan'", señala el artículo del WSJ, contrastándolo con la visión de un momento puntual que ofrece un chequeo anual.
Para Google, el Fitbit Air sirve como un punto de entrada accesible a su ecosistema de salud más amplio. El hardware es el gancho, pero los ingresos recurrentes de la suscripción a Google Health Premium son la apuesta a largo plazo. La empresa apuesta a que los usuarios pagarán por la capa de interpretación: el asesoramiento impulsado por IA que convierte los datos brutos en un plan de acción práctico. Esta estrategia pone a Google en competencia directa con los modelos impulsados por software de Whoop, Garmin y Oura, aunque Google cree que su base de IA Gemini le proporciona una ventaja competitiva.
¿El fin de la marca Fitbit?
El cambio de marca de la aplicación y el servicio de suscripción señala un giro claro en la estrategia de marca de Google desde su adquisición de Fitbit en 2021. El nombre Fitbit se asocia ahora cada vez más con hardware de menor tecnología, mientras que las funciones de software e IA más avanzadas viven bajo la marca Google Health.
Esta consolidación tiene sentido estratégico, ya que crea un centro unificado para los datos de dispositivos portátiles, registros médicos y otras aplicaciones de salud como Apple Health. Sin embargo, para los usuarios de Fitbit de hace mucho tiempo, la actualización automática a la aplicación Google Health puede sentirse como el fin de una era. A medida que Google integra más datos de salud sensibles en su ecosistema, la promesa de la empresa de 2020 de mantener esos datos separados de su negocio publicitario se enfrentará a un nuevo escrutinio.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.