El aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio provocó el lunes una reacción divergente en las distintas clases de activos: el petróleo y el rendimiento de los bonos públicos subieron, mientras que el precio del oro bajó.
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El aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio provocó el lunes una reacción divergente en las distintas clases de activos: el petróleo y el rendimiento de los bonos públicos subieron, mientras que el precio del oro bajó.

Los precios del oro cayeron hacia los 4.800 dólares la onza el 20 de abril, mientras la escalada de las tensiones geopolíticas con Irán provocaba un repunte del crudo y una huida hacia la seguridad de los bonos gubernamentales, elevando los rendimientos.
"No se trata de un movimiento clásico de aversión al riesgo; es una huida específica hacia la seguridad energética y la seguridad denominada en dólares", afirmó Johnathan Miller, estratega sénior de Global Macro Insights. "El mercado está descontando un periodo sostenido de mayores costes energéticos, lo que complica el panorama de la inflación y el papel tradicional del oro como cobertura".
Los movimientos divergentes hicieron que los futuros del crudo Brent subieran hacia los 100 dólares por barril, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años aumentó debido a que los inversores se deshicieron de la deuda. El oro, que suele subir en periodos de incertidumbre global, vio caer su precio, lo que sugiere que los inversores podrían estar priorizando al dólar estadounidense como refugio definitivo.
La reacción del mercado subraya el complejo reto al que se enfrentan inversores y responsables políticos. Unos precios de la energía elevados y sostenidos podrían reactivar las presiones inflacionistas, lo que obligaría potencialmente a los bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo. Esto crea importantes vientos en contra para el crecimiento económico y la renta variable, mientras que la inusual debilidad del oro apunta a una profunda incertidumbre sobre la trayectoria de los mercados mundiales.
El cambio en los flujos de capital pone de relieve la evaluación del mercado sobre el panorama geopolítico actual. A diferencia de anteriores conflictos en Oriente Medio que provocaron una carrera hacia los metales preciosos, en este evento los inversores han favorecido los activos directamente vinculados a la interrupción —el petróleo— y la seguridad percibida de la deuda pública estadounidense. La última vez que se produjo un patrón divergente similar fue durante la fase inicial de la crisis energética de 2022, que precedió a un periodo de varios meses de elevada volatilidad en los mercados. El sector energético está en condiciones de beneficiarse del entorno de precios más altos, pero la economía en general se enfrenta a la doble amenaza de una inflación persistente y un crecimiento lento. Los inversores vigilarán de cerca cualquier nueva escalada o desescalada en la región, ya que esto dictará probablemente el próximo movimiento importante en las correlaciones entre activos.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.