(Bloomberg) -- El oro cayó por debajo de los 2.300 dólares la onza después de que un salto en los precios del petróleo a casi 100 dólares el barril alimentara las preocupaciones inflacionarias, disminuyendo las expectativas del mercado de recortes de las tasas de interés a corto plazo por parte de la Reserva Federal.
"El aumento de los costos de la energía es una amenaza directa a la narrativa de desinflación que ha respaldado al oro", dijo John Smith, analista de materias primas de la firma de servicios financieros ABC Corp. "Mantener las tasas altas por más tiempo vuelve a estar sobre la mesa, y eso es un viento en contra para los activos que no generan rendimiento".
El movimiento del lingote estuvo respaldado por una reacción más amplia del mercado a los datos de inflación. El crudo Brent, el referente internacional, cerró en 98,50 dólares el barril, su nivel más alto desde octubre de 2025. Este aumento en los precios de la energía ha impulsado el rendimiento del Tesoro a 10 años al 4,65%, lo que hace que los activos que devengan intereses sean más atractivos.
El cambio de sentimiento tiene implicaciones significativas para los metales preciosos. Dado que el mercado ahora valora en un 65% la probabilidad de un recorte de tasas de la Reserva Federal para finales del tercer trimestre, frente al 85% de hace un mes, el camino de menor resistencia para el oro parece ser a la baja. El siguiente nivel clave para el oro es el nivel de soporte de 2.250 dólares, cuya ruptura podría señalar una corrección más profunda.
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