Los futuros de oro del COMEX se mantuvieron estables por debajo del nivel clave de 2.200 dólares, cotizando a 2.178,40 dólares la onza el 6 de abril de 2026, mientras que un fuerte aumento en los precios del petróleo crudo complicó las perspectivas de inflación y la política de la Reserva Federal.
La acción lateral del precio se produce mientras el crudo West Texas Intermediate (WTI) cerró por encima de los 85 dólares el barril, su nivel más alto en cinco meses, impulsado por tensiones geopolíticas y recortes de suministro de la OPEP+. Según datos de CME Group, este repunte representa un desafío directo a los esfuerzos de la Fed por controlar la inflación.
Los precios más altos de la energía suelen trasladarse a las métricas de inflación subyacente, que la Reserva Federal vigila de cerca. Un período sostenido de petróleo elevado podría impedir que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) regrese al objetivo del 2 por ciento del banco central. Esta dinámica ha llevado a los operadores a reevaluar la probabilidad de un recorte de tasas en junio, que había sido ampliamente anticipado. El Índice del Dólar (DXY) ha mostrado una renovada fortaleza como respuesta, cotizando en torno a 104,50, lo que encarece el oro denominado en dólares para los compradores extranjeros.
La última vez que el oro cotizó por encima de la marca psicológica de los 2.200 dólares fue en marzo de 2026. El próximo informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 10 de abril es el siguiente catalizador importante que proporcionará una señal más clara sobre la inflación e influirá en las próximas decisiones de política de la Reserva Federal.
La relación tradicional entre el petróleo y el oro es compleja. Si bien el aumento de los precios del petróleo puede señalar inflación, lo que normalmente es alcista para el oro como reserva de valor, el efecto de segundo orden en la política del banco central es actualmente el factor dominante para los operadores. Una Fed con postura «halcón», obligada a mantener las tasas más altas durante más tiempo para combatir la inflación impulsada por la energía, es un viento en contra significativo para activos que no rinden intereses como el oro.
Esto contrasta con otros metales preciosos, como la plata, que tiene un componente de demanda industrial mayor. Los precios de la plata se mantuvieron resistentes, cotizando cerca de los 27,50 dólares la onza, respaldados por las expectativas de una actividad económica continua. La relación oro-plata, una medida de cuántas onzas de plata se necesitan para comprar una onza de oro, se mantiene elevada en aproximadamente 79, lo que indica el rendimiento relativo inferior del oro en el entorno actual.
Los participantes del mercado ahora observan de cerca cualquier declaración de los funcionarios de la Reserva Federal en busca de pistas sobre cómo el reciente aumento del precio del petróleo podría afectar su perspectiva. Cualquier indicio de que la Fed esté menos preocupada por el impacto inflacionario podría hacer que el oro rompa su rango actual. Por el contrario, un tono más restrictivo probablemente mantendrá bajo presión al metal precioso.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.