Gold Fields Ltd. reiteró su previsión de producción para 2026, pero advirtió que las subidas de los precios del petróleo provocadas por la guerra podrían amenazar su capacidad para cumplir las expectativas de costes, un reto agravado por la sorprendente caída del 11 por ciento del precio del oro desde que comenzó el conflicto en Irán.
La venta masiva va en contra de la reputación del oro como refugio seguro, pero refleja una mayor necesidad de liquidez entre algunos de los mayores poseedores del mundo. Más que un fracaso del metal, la acción del precio muestra que se está utilizando como fuente de efectivo. "Cuando se producen escaseces de dólares, los activos refugio como el oro pueden convertirse en una fuente de efectivo", según una nota de LPL Financial citada por Forbes. El banco central de Turquía, por ejemplo, vendió 3.000 millones de dólares en oro en una sola semana de marzo para estabilizar la lira tras el choque energético.
Esta dinámica crea un entorno complejo para los productores de oro. La minería es un negocio que requiere mucha energía, y el aumento de los precios del petróleo se traduce directamente en mayores costes operativos para todo, desde la excavación hasta el transporte. La advertencia de Gold Fields del 7 de mayo pone de relieve la presión sobre los márgenes que afronta el sector a medida que aumentan los costes de los insumos mientras cae el precio del producto final. Desde que empezó la guerra el 28 de febrero, el oro ha descendido un 11 por ciento, un movimiento inusual para un activo que suele subir durante periodos de inestabilidad geopolítica.
Esta situación sitúa a las mineras y a sus inversores en una posición precaria. Los mismos riesgos geopolíticos que deberían aumentar el atractivo del oro están creando simultáneamente una carrera por los dólares estadounidenses, obligando a algunos bancos centrales y actores estatales a vender sus reservas de oro. Esta presión sobre el precio del oro, combinada con el aumento de los costes energéticos, podría comprimir los márgenes de beneficio de los principales productores como Gold Fields, Newmont Corporation y Barrick Gold, incluso mientras la demanda física en otras áreas sigue siendo fuerte.
El alto precio del oro en el Amazonas
La persistente demanda de oro, alimentada tanto por la inversión como por la inestabilidad, conlleva importantes costes ambientales y sociales. Un reciente aumento de la minería ilegal en la Amazonia brasileña, impulsado por los altos precios del oro, ha acelerado la deforestación y la contaminación por mercurio hasta niveles peligrosos, según un estudio de Amazon Conservation. El informe reveló que las operaciones mineras ilegales están despejando selvas tropicales protegidas y territorios indígenas, y se estima que el 80 por ciento de la deforestación relacionada con la minería en Brasil tiene un alto riesgo de ser ilegal.
Estas operaciones ilícitas vierten mercurio en los ríos, envenenando las vías fluviales y la cadena alimentaria. Un estudio de Fiocruz, una institución de investigación brasileña, descubrió que más del 21 por ciento del pescado vendido en los mercados públicos de todo el Amazonas superaba los límites de mercurio establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Aunque se ha reforzado la vigilancia en algunas zonas, las autoridades lo describen como un juego del "gato y el ratón", en el que los mineros suelen estar financiados por grandes organizaciones criminales.
Este artículo tiene fines únicamente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.