La libra esterlina subió un 1,2% frente al dólar estadounidense hasta alcanzar un máximo de dos semanas de 1,2650 el martes, después de que una inesperada ralentización del crecimiento económico de EE. UU. y la firmeza del Banco de Inglaterra impulsaran un brusco reajuste de las expectativas del mercado de divisas.
"El débil dato de crecimiento de EE. UU. combinado con un BoE estable es un doble golpe para el dólar frente a la libra", afirmó David Chen, estratega senior de divisas de HSBC en Londres. "Los datos desplazan claramente la narrativa hacia una posible relajación de la Fed mientras el BoE se mantiene a la espera, creando un diferencial de tipos favorable para la libra".
El movimiento fue provocado por los datos que mostraron que la economía de EE. UU. creció a un ritmo mucho más lento de lo previsto en el primer trimestre de 2026. El Producto Interior Bruto se expandió a una tasa anualizada del 1,5%, por debajo del pronóstico de consenso del 2,2% y marcando una desaceleración significativa respecto al trimestre anterior. Al mismo tiempo, el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra votó a favor de mantener su tipo de interés de referencia en el 5,25%, tal y como se esperaba.
La divergencia en las señales económicas tiene implicaciones inmediatas para la política monetaria. Los operadores están valorando ahora una mayor probabilidad de que la Reserva Federal recorte los tipos a finales de este año para apoyar la economía de EE. UU., lo que debilita el atractivo del dólar. Por el contrario, la decisión del BoE de mantener los tipos estables refuerza el atractivo de la libra desde la perspectiva del rendimiento. El Índice del Dólar estadounidense (DXY) cayó un 0,8% tras la noticia, mientras que los rendimientos del Tesoro a 10 años bajaron 10 puntos básicos.
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