Una política comercial de EE. UU. más agresiva y experimental está en el horizonte, trayendo consigo el riesgo de nuevos aranceles e interrupciones significativas en la cadena de suministro, dijo la exrepresentante comercial de EE. UU., Katherine Tai, en una entrevista reciente.
"La gente debería esperar más aranceles de los que había el 20 de enero de 2025. Mientras Donald Trump sea presidente, habrá una agenda arancelaria activa", dijo Tai, ahora directora ejecutiva de la Coalition for New Trade.
La advertencia llega cuando la administración Trump inició dos nuevas investigaciones de la Sección 301 en marzo, centradas en el exceso de capacidad y el trabajo forzoso con 16 y 60 objetivos respectivamente. Estas investigaciones siguen al rechazo de la Corte Suprema a las justificaciones arancelarias previas de la administración, una medida que ha llevado a reembolsos arancelarios en curso por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El arancel promedio actual de EE. UU. sobre los bienes chinos se sitúa en aproximadamente el 19 por ciento, un legado de las acciones iniciales de la Sección 301.
El riesgo más significativo a corto plazo se centra en la fecha límite del 1 de julio de 2026 para renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un pacto que rige más de 1.5 billones de dólares en comercio trilateral anual. Tai advirtió que el hecho de no renovar el acuerdo sería "caótico" y podría desmoronar las cadenas de suministro de América del Norte estrechamente integradas, particularmente en el sector automotriz.
Renovación del T-MEC y riesgos en la cadena de suministro
El T-MEC, que reemplazó al TLCAN en 2020, está sujeto a una revisión conjunta y una decisión de renovación por parte de los tres países miembros. Tai enfatizó la importancia de mantener la estructura trilateral, argumentando que un cambio a acuerdos bilaterales sería mucho más complejo de administrar. "Solo piense en todas las preguntas que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza tendría que resolver sobre los reembolsos de aranceles", señaló, destacando la pesadilla administrativa que podría producirse.
También podría entrar en juego una disposición clave dentro del T-MEC, que requiere que cualquier miembro informe a los demás si entra en un acuerdo comercial con una economía que no es de mercado, interpretada ampliamente como una cláusula dirigida a China. Esto podría crear conflictos si alguna de las tres naciones busca acuerdos separados con Beijing, lo que podría poner en peligro todo el pacto comercial de América del Norte. La cadena de suministro automotriz integrada es particularmente vulnerable, con reglas de origen complejas que podrían verse alteradas.
Nuevos aranceles en el horizonte
Tai considera que las nuevas investigaciones de la Sección 301 son una amenaza creíble, que apunta a problemas con un apoyo bipartidista de larga data. Sin embargo, cuestionó el momento, sugiriendo que "hace que parezca que los aranceles buscan justificaciones, no que las justificaciones emplean aranceles". Este enfoque, admite, casi con seguridad enfrentará desafíos legales.
Las investigaciones señalan un giro de vuelta a la Ley de Comercio de 1974 como la herramienta principal para las acciones arancelarias. Esto sigue a un período de improvisación en el que la administración utilizó otras justificaciones legales que finalmente fueron anuladas. Para las empresas, esto significa prepararse para una nueva ola de posibles aranceles y los costos asociados y ajustes en la cadena de suministro. Tai sugiere que la era de una política comercial estable y predecible ha terminado, y las empresas ahora deben adaptarse a un período de "experimentación" donde los acuerdos comerciales pueden volverse más específicos y menos integrales.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.