Las acciones de Firefly Aerospace se dispararon después de que la empresa ganara un subcontrato de $75 millones de la NASA para entregar drones de exploración al Polo Sur lunar, como parte del impulso de la agencia para construir una base lunar permanente para 2030.
Firefly Aerospace ganó un subcontrato de $75 millones de la NASA para entregar drones de exploración al Polo Sur lunar, lo que elevó sus acciones mientras la agencia acelera los planes para una base lunar permanente para 2030.
"Este subcontrato subraya nuestro compromiso de ejecutar misiones desafiantes que amplíen los límites de la exploración lunar", declaró el director ejecutivo de Firefly Aerospace, Jason Kim, en un comunicado.
La misión MoonFall, prevista para 2028, desplegará cuatro drones propulsivos para inspeccionar terrenos de difícil acceso cerca del Polo Sur lunar. Firefly utilizará una versión de su nave espacial Elytra Dark para transportar los drones desde la órbita terrestre hasta unos 48 kilómetros sobre la superficie lunar, donde descenderán y aterrizarán de forma autónoma. La compañía también reveló una venta de 4 millones de acciones, aunque el acuerdo con la NASA eclipsó esa noticia.
El contrato posiciona a Firefly junto a actores más grandes en el desarrollo de la infraestructura lunar de la NASA. La agencia también otorgó $219 millones a Astrolab, $220 millones a Lunar Outpost y $188 millones a Blue Origin para rovers y servicios de entrega. El éxito de Firefly se produce tras el exitoso aterrizaje lunar suave de su módulo Blue Ghost en 2025, lo que consolidó a la empresa como un contratista confiable para el programa Artemis.
Los drones MoonFall, desarrollados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, se basan en la tecnología del helicóptero marciano Ingenuity. Capturarán imágenes de alta resolución de posibles lugares de aterrizaje de Artemis, evaluarán los niveles de radiación y explorarán áreas inaccesibles para los rovers. La misión está diseñada para operar durante un solo día lunar.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró que la Base Lunar será "el primer puesto de avanzada de Estados Unidos y la humanidad en otro mundo celeste", y agregó que cada misión servirá como una oportunidad de aprendizaje mientras la agencia construye infraestructura para operaciones sostenidas.
Una cadena de suministro lunar en crecimiento
La selección de Firefly se produce mientras la NASA presiona para cumplir con el mandato del presidente Donald Trump de establecer los primeros elementos de una base lunar permanente para 2030. La agencia anunció las primeras tres misiones Moon Base durante el evento del martes, con Moon Base I programada para su lanzamiento no antes del otoño de 2026 a bordo del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 de Blue Origin.
El subcontrato también indica la disposición de la NASA a trabajar con contratistas más pequeños. Firefly, con sede en Cedar Park, Texas, se ha convertido en un actor clave en la nueva economía espacial, compitiendo con empresas más grandes como SpaceX y Blue Origin por contratos gubernamentales. La capacidad de la empresa para cumplir con la misión Blue Ghost fortaleció su candidatura para trabajos adicionales, y el premio MoonFall le otorga un punto de apoyo en la estrategia lunar a largo plazo de la agencia.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.