Funcionarios de la Comisión Europea están llevando a cabo registros sorpresa en las oficinas de Ferrero, propietaria de Nutella y Kinder, como parte de una investigación sobre posibles prácticas anticompetitivas que restringen el comercio entre los estados miembros de la UE.
"Ferrero tiene conocimiento de que se están llevando a cabo inspecciones in situ en sus oficinas por parte de funcionarios de la Comisión Europea", dijo el miércoles un portavoz de la compañía, confirmando que está proporcionando toda la información solicitada.
La división de competencia de la UE investiga una posible segmentación del mercado, en la que una empresa podría obstaculizar el comercio transfronterizo de sus productos. Esta acción sigue a un precedente reciente en el que la comisión multó a Mondelez International con 337,5 millones de euros (398,2 millones de dólares) en 2024 por restringir ilegalmente el comercio de chocolate, galletas y café.
La investigación sobre Ferrero señala una ofensiva regulatoria más amplia contra las estrategias de precios de las empresas de bienes de consumo dentro del mercado único de la UE. Una multa significativa, potencialmente de cientos de millones de euros basada en el caso de Mondelez, podría afectar la situación financiera de Ferrero y obligar a una reevaluación de los modelos de distribución en todo el sector.
Mayor vigilancia del mercado único
La Comisión Europea se ha centrado cada vez más en abordar las restricciones territoriales de suministro, donde las empresas impiden que mayoristas y minoristas compren productos en un país de la UE con precios más bajos para revenderlos en uno con precios más altos. Tales prácticas pueden dar lugar a mercados nacionales artificialmente segmentados y precios más altos para los consumidores, socavando los principios fundamentales del mercado único de la UE.
La comisión no nombró a Ferrero en su anuncio inicial, indicando solo que estaba inspeccionando una empresa de confitería de chocolate en dos estados miembros. Sin embargo, la confirmación de Ferrero coloca al gigante italiano de la confitería en el centro del último impulso regulatorio. La medida subraya el compromiso de la UE de hacer cumplir las normas que garantizan la igualdad de condiciones para el comercio transfronterizo.
La sanción de 337,5 millones de euros impuesta a Mondelez, propietario de Oreo y Cadbury, sirve como una advertencia severa. La comisión determinó que Mondelez había participado en 22 acuerdos anticompetitivos, incluyendo el impedir que los comerciantes revendieran productos entre países de la UE con diferentes niveles de precios. Si la investigación sobre Ferrero descubre infracciones similares, la penalización financiera podría ser sustancial, afectando la rentabilidad de la empresa y estableciendo un precedente adicional para toda la industria de bienes de consumo.
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