La Unión Europea ha llegado a un acuerdo para reducir casi a la mitad sus importaciones de acero libres de aranceles hasta los 18,3 millones de toneladas métricas anuales e imponer un arancel del 50 % a cualquier envío que supere esa cuota, una medida que podría tener repercusiones significativas para el comercio mundial.
El acuerdo, alcanzado por el Parlamento Europeo a última hora del lunes, supone una fuerte escalada de las medidas proteccionistas del bloque. Su objetivo es proteger a los productores de acero nacionales de una avalancha de importaciones baratas que han sumido al sector en la crisis.
Los productores de acero de la UE operan actualmente a solo el 65 % de su capacidad, un nivel que consideran insostenible. Las nuevas medidas están diseñadas para elevar esa tasa de utilización hasta un 80 %, más rentable. El anterior cupo libre de aranceles se situaba en unos 35 millones de toneladas métricas.
La decisión es una señal alcista para las acereras europeas como ArcelorMittal y Thyssenkrupp, que llevan tiempo presionando para conseguir defensas comerciales más estrictas. Sin embargo, es bajista para las industrias europeas que dependen del acero importado, como los sectores de la automoción y la construcción, que ahora se enfrentan a mayores costes de producción. La política también corre el riesgo de desencadenar aranceles de represalia por parte de las principales naciones exportadoras de acero, lo que generaría más incertidumbre en un mercado global que ya lidia con interrupciones en la cadena de suministro. La medida llega en un momento en que los precios de otros metales industriales siguen siendo volátiles, y los futuros del aluminio han alcanzado recientemente su máximo en cuatro años.
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