Una posible megafusión en la industria de la belleza está asustando a los inversores, que ven el ambicioso acuerdo como una apuesta arriesgada que amenaza la frágil recuperación de Estée Lauder.
Las acciones de Estée Lauder Cos. han caído un 16 por ciento desde que el gigante estadounidense de los cosméticos confirmó que estaba en conversaciones para fusionarse con la casa española de fragancias y moda Puig. El fuerte descenso refleja la ansiedad de los inversores ante el hecho de que la mayor adquisición potencial de la historia de la compañía sea una distracción inoportuna de un plan de recuperación crítico que ya está en marcha.
"Es el equivalente corporativo a aplicar un maquillaje completo sin haber hecho antes la preparación necesaria de la piel", escribió Carol Ryan, columnista de The Wall Street Journal. "Estée Lauder tiene simplemente demasiado trabajo arreglando su negocio actual como para embarcarse en su mayor adquisición hasta la fecha".
La operación propuesta crearía un gigante de la belleza valorado en unos 50.000 millones de dólares, combinando los puntos fuertes de Estée Lauder en el cuidado de la piel y el maquillaje con la cartera de fragancias de lujo de alto crecimiento de Puig, que incluye marcas como Byredo y Jean Paul Gaultier. Un informe de analistas de Jefferies sugería una estructura de acuerdo con un 20 por ciento en efectivo y un 80 por ciento en acciones de la nueva compañía. Sin embargo, la reacción del mercado ha borrado unos 5.000 millones de dólares del valor de Estée Lauder, lo que complica los términos financieros de cualquier posible acuerdo.
El movimiento llega en un momento delicado para la empresa estadounidense, que se encuentra en el segundo año de su plan de transformación "Beauty Reimagined". El plan, que ha conllevado importantes recortes de plantilla, estaba empezando a dar resultados, y el negocio volvió a crecer en la segunda mitad de 2025 tras cuatro trimestres consecutivos de caída de las ventas. Los inversores temen ahora que la complejidad de integrar Puig pueda descarrilar este progreso.
La recuperación, en peligro
La cotización de Estée Lauder ha tenido un comportamiento mediocre, cayendo más de un 70 por ciento en los últimos cinco años, mientras su margen operativo pasaba del 20 por ciento en el ejercicio fiscal 2022 a sólo el ocho por ciento en su último ejercicio. La empresa ha tenido problemas por su excesiva dependencia de los mercados chinos, en fase de desaceleración, y del sector de las ventas minoristas en aeropuertos (travel retail). Aunque una alianza con Puig ofrece un mejor equilibrio geográfico y de categorías, sobre todo en el sector de las fragancias de lujo, que crece rápidamente, el momento elegido se considera problemático.
La empresa ha sido criticada por su lentitud a la hora de adaptarse a los nuevos canales de venta, como TikTok Shop, y está perdiendo terreno frente a las marcas lideradas por personas influyentes. "Necesita más tiempo para arreglar su distribución", señaló Ryan. El historial de fusiones y adquisiciones de la empresa también está bajo la lupa, tras el reciente cargo por deterioro de valor de 773 millones de dólares en su adquisición de Tom Ford por 2.800 millones de dólares en 2023.
Fortunas familiares y control
Un obstáculo clave en las negociaciones son las exigencias de la familia Puig. Según las informaciones, la familia insiste en tener al menos dos asientos en el consejo de administración de la nueva entidad combinada para el presidente Marc Puig Guasch y el vicepresidente Manuel Puig Rocha. También exigen una "doble cotización" de las acciones de la nueva empresa en las bolsas de Nueva York y Madrid.
Esto pone de manifiesto la compleja dinámica de gobernanza en juego. Ambas son entidades controladas por familias en las que los miembros fundadores ejercen un poder significativo mediante derechos de voto especiales. La familia Lauder controla el 84 por ciento de los derechos de voto con menos del 34 por ciento de las acciones, mientras que la familia Puig posee casi el 93 por ciento de los derechos de voto de su empresa. Aunque esta estructura suele considerarse que favorece la gestión de la marca a largo plazo, también significa que los accionistas externos tienen poco poder para detener una operación que consideran desacertada.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.