Una grave crisis energética en Cuba, que ha provocado dos recientes apagones en todo el país, está intensificando el malestar social y sometiendo al partido comunista gobernante a una presión sin precedentes.
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Una grave crisis energética en Cuba, que ha provocado dos recientes apagones en todo el país, está intensificando el malestar social y sometiendo al partido comunista gobernante a una presión sin precedentes.

La profundización de la crisis energética en Cuba, que provocó dos recientes apagones en todo el país, está intensificando la presión sobre el gobierno comunista de la isla, alimentando el malestar social y atrayendo nuevamente la atención de Washington. Los cortes de energía, que dejaron a casi toda la isla de 11 millones de personas a oscuras, son el signo más visible de una grave recesión económica exacerbada por la pérdida del petróleo subsidiado de su antiguo aliado Venezuela.
"No es un secreto para nadie que, como resultado de los recientes acontecimientos en Venezuela, ha surgido la esperanza de que pueda ocurrir un cambio radical en Cuba", escribió recientemente el reverendo Alberto Reyes Pías, captando un sentimiento creciente en la isla. El Sr. Reyes, quien comenzó a tocar las campanas de su iglesia para protestar por los apagones, se ha convertido en una figura prominente en un movimiento de protesta liderado cada vez más por líderes religiosos.
El gobierno ha respondido con medidas represivas, deteniendo al Sr. Reyes y a otro sacerdote, el reverendo Castor José Álvarez Devesa, junto con otros líderes religiosos. Las detenciones encajan en un patrón de supresión de la disidencia, incluyendo los arrestos de un pastor protestante y su hijo la semana pasada. Estas acciones resaltan la lucha del régimen por controlar a una población que enfrenta una escasez crónica de alimentos, combustible y electricidad. La infraestructura en ruinas de la nación, un problema de larga data, ha sido empujada a un punto de ruptura por la escasez masiva de combustible.
La inestabilidad presenta un desafío geopolítico significativo en las Américas. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado un posible cambio en la política, acusando al gobierno cubano de apoyar el terrorismo y desestabilizar la región. Una línea estadounidense más dura, que incluya más restricciones en el suministro de combustible, podría empeorar la crisis inmediata, pero algunos la consideran un paso necesario para forzar un cambio político. La situación introduce una incertidumbre considerable para cualquier entidad extranjera con intereses en Cuba y podría afectar negativamente el sentimiento general de los inversores en los mercados latinoamericanos sensibles a la inestabilidad regional.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.