Coinbase obtuvo una Licencia de Servicios Financieros de Australia (AFSL), despejando el camino para que el exchange ofrezca tanto derivados de criptomonedas como negociación de acciones a sus usuarios australianos por primera vez. La licencia posiciona a Coinbase por delante de un nuevo marco de activos digitales que fue aprobado por el parlamento el 1 de abril.
"Vamos a competir con los servicios financieros tradicionales en la negociación de acciones, pagos y otros productos TradFi con la velocidad y ejecución de las criptomonedas", dijo John O'Loghlen, director general regional para APAC en Coinbase.
Halter una AFSL requiere que Coinbase se adhiera a los mismos estándares de protección al consumidor y gobernanza que las firmas financieras tradicionales. Este desarrollo precede al régimen formal de licencias de criptomonedas de Australia, el Proyecto de Ley de Enmienda de Sociedades (Marco de Activos Digitales) 2025, que se convertirá en ley 12 meses después de recibir el asentimiento real. El movimiento aprovecha un mercado en crecimiento donde se estima que el 33% de los australianos ya tienen exposición a las criptomonedas, según una encuesta de Independent Reserve.
La licencia proporciona a Coinbase una vía regulada para competir por una parte del fondo de ahorro para la jubilación (superannuation) de 4,5 billones de dólares australianos (3,1 billones de dólares). En septiembre, tanto Coinbase como su competidor OKX introdujeron servicios para fondos de jubilación autogestionados, lo que indica un creciente interés institucional en la región. Coinbase también confirmó que ha estado ampliando su equipo local con contrataciones en legal y cumplimiento.
El campo regulatorio de Australia toma forma
El éxito de Coinbase en la obtención de licencias contrasta con las recientes acciones de ejecución en el país, lo que destaca un entorno regulatorio en maduración. En un caso aparte, la unidad local de Binance fue multada con 6,9 millones de dólares por fallos en la incorporación de clientes, lo que demuestra que los reguladores australianos están aplicando activamente los estándares de cumplimiento. O'Loghlen señaló que "una regulación reflexiva es buena para los clientes, buena para la industria y buena para la ambición de Australia de ser una economía digital líder".
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