El CEO de Circle Internet Group, Jeremy Allaire, predice que China podría lanzar una moneda estable respaldada por el yuan en un plazo de tres a cinco años, un movimiento que intensificaría significativamente la competencia mundial de divisas digitales e impulsaría al renminbi aún más en el comercio internacional.
"Existe una oportunidad tremenda para una moneda estable en yuanes", afirmó Allaire en una entrevista con Reuters en Hong Kong. Argumentó que a medida que las monedas estables se convierten en infraestructura crítica para los pagos transfronterizos, la competencia de divisas se está convirtiendo cada vez más en una carrera tecnológica.
El mercado global de monedas estables tiene actualmente un valor de casi 315.000 millones de dólares, con los tokens emitidos de forma privada y vinculados al dólar dominando el panorama. La propia USD Coin (USDC) de Circle vio crecer su circulación un 72 por ciento en 2025 hasta alcanzar los 78.600 millones de dólares, según datos de la empresa. En comparación, el programa piloto de la moneda digital del banco central de China, el e-CNY, ya había procesado más de 16,7 billones de yuanes en transacciones para finales de 2025 a través de más de 230 millones de billeteras personales.
Sin embargo, el principal obstáculo para una moneda estable respaldada por el yuan es la política, no la tecnología. Para que surja una verdadera moneda estable en yuanes, Pekín tendría que hacer que el renminbi sea totalmente convertible, eliminando los estrictos controles de capital que son un pilar central de su política económica. Según expertos del mercado, sin la capacidad de los extranjeros para intercambiar libremente el yuan, sería imposible una moneda estable ampliamente adoptada.
La cuestión de la convertibilidad
Una moneda estable respaldada por el yuan offshore (CNH) podría operar dentro de los controles de capital existentes, pero sería un instrumento fundamentalmente diferente y más limitado que uno respaldado por el yuan onshore (CNY). La predicción de Allaire depende de un giro estratégico importante de Pekín para abrir su cuenta de capital, una decisión que se ha debatido durante años.
Según se informa, los funcionarios chinos han explorado el concepto como una forma de aumentar la huella internacional del yuan, un cambio notable dada la prohibición del país de la mayoría de las actividades relacionadas con las criptomonedas desde 2021. Esto señala un reconocimiento creciente de las monedas estables como infraestructura financiera en lugar de activos puramente especulativos.
Una postura contradictoria
El interés de Pekín contrasta con sus acciones recientes. En febrero de 2026, el Banco Popular de China y otras agencias prohibieron explícitamente la emisión no autorizada de monedas estables vinculadas al yuan, citando riesgos para la soberanía monetaria. En su lugar, el gobierno se ha centrado en promover su e-CNY controlado por el estado, que ofrece un mayor control pero carece de la naturaleza sin fronteras y sin permisos de las monedas estables descentralizadas como USDC o Tether.
El camino a seguir dependerá de si China ve una moneda estable emitida de forma privada como una amenaza para su control monetario o como una herramienta pragmática para acelerar la internacionalización del RMB en una economía global cada vez más digital.
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