El banco central de China situó al yuan en su nivel más fuerte en casi un mes, un movimiento que podría repercutir en las cadenas de suministro globales y en los mercados de materias primas.
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El banco central de China situó al yuan en su nivel más fuerte en casi un mes, un movimiento que podría repercutir en las cadenas de suministro globales y en los mercados de materias primas.

(P1) El Banco Popular de China fijó el martes el tipo de cambio de referencia diario para el yuan en 6,8680 por dólar, 174 pips más fuerte que la fijación anterior de 6,8854. El movimiento, que supuso el fortalecimiento diario más sustancial en tres semanas, llevó a la divisa a su nivel más firme desde mediados de marzo y resultó más fuerte que la estimación media de los analistas de 6,8710.
(P2) "La fijación más fuerte sugiere que el PBoC se siente cómodo con la reciente fortaleza del yuan y podría estar señalando una preferencia por una moneda de estable a fuerte para anclar las expectativas de inflación", afirmó Ken Cheung, estratega jefe de divisas para Asia de Mizuho Bank. "Es una señal sutil pero clara de confianza en el impulso de la recuperación interna".
(P3) La fijación, más fuerte de lo esperado, tuvo un impacto inmediato en todas las clases de activos. El yuan offshore (USD/CNH) se fortaleció un 0,2 por ciento hasta 6,8650 en las primeras operaciones, mientras que el yuan onshore (USD/CNY) siguió su ejemplo. En los mercados de renta variable, el índice CSI 300, que sigue a las mayores empresas de Shanghai y Shenzhen, subió un 0,3 por ciento. El rendimiento del bono del Estado chino a 10 años apenas varió, situándose en el 2,89 por ciento.
(P4) La acción del banco central es un delicado ejercicio de equilibrio. Un yuan más fuerte ayuda a compensar la inflación importada —una preocupación clave dado que los precios mundiales de las materias primas siguen elevados— y señala a los mercados que Pekín confía en su trayectoria económica. Sin embargo, también aumenta el coste de las exportaciones chinas, lo que podría presionar a los fabricantes y afectar a las empresas globales que dependen de los productos chinos. Los próximos datos clave que el PBoC deberá tener en cuenta serán los de inflación y crédito de marzo, que se publicarán la semana que viene.
La decisión del PBoC de orientar el yuan al alza llega en un momento crucial para la economía mundial. Aunque una moneda más robusta puede ayudar a China a gestionar la inflación, representa un viento en contra para su vasto sector exportador, que ya navega ante una demanda mundial más débil. Empresas desde Apple hasta Nike, que dependen en gran medida de la fabricación china, vigilarán de cerca la trayectoria de la divisa, ya que una apreciación sostenida podría traducirse en costes más elevados y márgenes más estrechos.
La medida también tiene implicaciones para los mercados emergentes, muchos de los cuales compiten con China en las exportaciones. Un yuan más fuerte podría proporcionar cierto alivio competitivo, pero también añade complejidad al cálculo de los bancos centrales de esos países mientras gestionan sus propios retos monetarios y de inflación. Los productores de materias primas, especialmente de mineral de hierro y cobre, también estarán atentos a la señal, ya que unas perspectivas económicas chinas seguras son un motor primordial de la demanda. El próximo movimiento del PBoC en la fijación será un indicador clave de sus prioridades políticas en los meses venideros.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.