La actividad del sector servicios de China se expandió a un ritmo mucho más lento en marzo, con el PMI de servicios RatingDog cayendo a 52,1 desde el 56,7 de febrero, lo que indica una posible desaceleración en la recuperación económica del país y plantea dudas sobre la sostenibilidad de su trayectoria de crecimiento.
Los datos apuntan a una pérdida significativa de impulso en una parte crucial de la economía china. "La fuerte caída en el PMI de servicios sugiere una desaceleración significativa en un sector clave de la economía china", según el análisis que acompaña al informe. Esto podría generar un sentimiento negativo hacia las acciones chinas, el yuan y los activos globales que dependen del crecimiento chino.
La caída de 4,6 puntos respecto a la lectura del mes anterior de 56,7 marca una de las desaceleraciones más pronunciadas de los últimos años. La cifra de febrero había sido un máximo de varios años, impulsada por el regreso a la actividad tras el Año Nuevo Lunar. La desaceleración de marzo indica que el repunte puede haber sido efímero, con una demanda subyacente que sigue siendo frágil. El informe destacó que tanto los subíndices de nuevos pedidos como los de actividad comercial experimentaron descensos considerables.
Este dato más débil probablemente aumentará la presión sobre el Banco Popular de China (PBoC) para implementar más medidas de flexibilización monetaria para apuntalar la economía. El PBoC ha sido cauteloso hasta ahora con sus estímulos, pero una desaceleración continua en el sector servicios, que representa más de la mitad del PIB de China y una parte significativa de su empleo urbano, podría forzar su mano. La próxima decisión clave para el PBoC será la fijación de su tasa de facilidad de préstamo a medio plazo (MLF) a un año a mediados de mes.
La desaceleración en el sector servicios es particularmente preocupante, ya que ha sido un motor principal de la recuperación pospandémica de China. Si bien el sector manufacturero ha mostrado algunos signos de estabilización, un sector servicios vacilante podría poner en riesgo el objetivo de crecimiento anual del gobierno de "alrededor del 5 por ciento" para 2024. El índice CSI 300, que sigue a las empresas más grandes que cotizan en Shanghái y Shenzhen, ha estado volátil en las últimas semanas, y estos datos podrían aumentar las preocupaciones de los inversores.
El impacto de una desaceleración china no se limita a su mercado interno. Una economía china más débil se traduce en una menor demanda de bienes y servicios de sus socios comerciales. Esto podría afectar particularmente a los exportadores de materias primas industriales, como el cobre y el mineral de hierro, así como a los bienes de lujo. El dólar australiano, a menudo visto como un indicador de la salud económica china, también podría enfrentar presiones a la baja.
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