El crecimiento de la masa monetaria M1 de China, un indicador clave del efectivo en circulación, se desaceleró más de lo esperado hasta el 5,1 % en marzo, intensificando la preocupación por la recuperación económica del país y la liquidez corporativa. La cifra supuso un descenso respecto al 5,9 % del periodo anterior.
Los datos, publicados por el Banco Popular de China (PBoC), no alcanzaron el consenso general del mercado, que apuntaba a una ralentización más moderada. La desaceleración del M1, que incluye principalmente efectivo y depósitos a la vista de las empresas, sugiere que estas mantienen menos efectivo para gastos e inversiones inmediatos. Esta ralentización de la circulación monetaria es un indicador clave vigilado por los economistas para calibrar la salud de la empresa privada. El yuan offshore (CNH) mostró una reacción moderada, manteniéndose estable frente al dólar, mientras que los futuros del índice CSI 300 apuntaban a una apertura a la baja.
La persistente debilidad del crecimiento del M1 plantea un reto para los esfuerzos de Pekín por estimular la economía. Sugiere que, a pesar de las medidas de flexibilización anteriores, la liquidez no se está traduciendo eficazmente en actividad empresarial, lo que podría dar lugar a nuevas peticiones para que el PBoC aumente el estímulo en el segundo trimestre para apoyar el crecimiento y la confianza de los inversores.
Cautela empresarial y demanda de crédito
La desaceleración de la masa monetaria M1 refleja una tendencia más amplia de cautela corporativa en China. El M1 se compone de efectivo en circulación más los depósitos a la vista de las empresas, esencialmente dinero listo para ser gastado. La ralentización de su crecimiento indica que las empresas están menos dispuestas a invertir en nuevos proyectos o perciben un flujo de caja más débil en sus operaciones, lo que las impulsa a conservar fondos líquidos en lugar de gastarlos.
Esta tendencia coincide con los recientes datos crediticios, que han mostrado una demanda de préstamos poco entusiasta por parte del sector privado a pesar de los esfuerzos del PBoC por fomentar el crédito. El mecanismo de transmisión de la política monetaria parece estar sufriendo fricciones, en las que unos tipos de interés más bajos no están estimulando suficientemente un nuevo ciclo de endeudamiento e inversión, signo clásico de una trampa de liquidez o de una débil confianza del sector privado.
Repercusiones globales
La ralentización tiene implicaciones más amplias más allá de China continental. Los mercados mundiales de materias primas, especialmente los de metales industriales como el cobre y el mineral de hierro, donde China es el comprador marginal, son muy sensibles a los signos de debilidad de la actividad industrial y de la construcción. Una caída sostenida de la liquidez corporativa podría afectar directamente a los volúmenes de importación y lastrar los precios mundiales.
Además, las corporaciones internacionales de diversos sectores, desde artículos de lujo hasta maquinaria pesada, dependen cada vez más de China para el crecimiento de sus ingresos. Es posible que estas empresas deban revisar ahora sus previsiones de beneficios si persiste la tendencia señalada por los datos del M1. Los inversores seguirán de cerca las próximas publicaciones del Índice de Gerentes de Compras (PMI) de China y de los datos de financiación social agregada (TSF) para confirmar o contradecir la señal bajista de las cifras de oferta monetaria. Las próximas publicaciones de datos importantes se esperan para la primera semana de mayo.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.