Un nuevo ordenador cuántico fotónico de China manipula más de 3.000 partículas, estableciendo una nueva posición en la carrera mundial por construir máquinas cuánticas comercialmente viables.
Según un estudio publicado en la revista Nature el 13 de mayo, un equipo de investigación chino ha desarrollado un nuevo prototipo de computación cuántica, “Jiuzhang IV”, que puede manipular y detectar 3.050 fotones. El rendimiento de la máquina en una tarea específica conocida como Muestreo de bosones gaussianos representa un salto significativo, creando un nuevo punto de referencia en la competencia actual con empresas cuánticas que cotizan en bolsa como IonQ (NYSE: IONQ) y D-Wave Quantum (NYSE: QBTS).
La investigación fue dirigida por Pan Jianwei de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, una figura prominente en los esfuerzos cuánticos del país. El equipo afirma que la potencia de procesamiento del prototipo para este problema de muestreo especializado es muy superior a la de los superordenadores tradicionales más rápidos del mundo.
El muestreo de bosones gaussianos es un problema computacional complejo que consiste en calcular la probabilidad de distribución de innumerables partículas que se mueven a través de rutas intrincadas. Aunque no es un ordenador cuántico universal, la destreza de Jiuzhang IV en esta tarea demuestra un alto grado de control sobre los qubits fotónicos, una de las varias tecnologías que compiten en el sector.
El avance intensifica la carrera de alto riesgo por la “supremacía cuántica”, el punto en el que un ordenador cuántico puede realizar un cálculo que ningún ordenador convencional puede completar de forma factible. Este desarrollo podría estimular una mayor inversión y competencia en el sector, afectando potencialmente a las acciones de las empresas involucradas en la investigación cuántica, la fotónica y el hardware informático avanzado.
La carrera por la supremacía cuántica
El esfuerzo global para construir un ordenador cuántico tolerante a fallos ha generado una variedad de enfoques tecnológicos. La serie Jiuzhang utiliza la computación cuántica fotónica, que se basa en partículas de luz. Esto contrasta con los métodos utilizados por sus competidores norteamericanos. D-Wave, por ejemplo, se centra en sistemas de recocido cuántico, que son muy adecuados para problemas de optimización, junto con un impulso hacia los sistemas basados en puertas. IonQ, mientras tanto, utiliza qubits de iones atrapados para su arquitectura.
Cada método tiene ventajas y desafíos distintos. Los sistemas fotónicos pueden funcionar a temperatura ambiente, pero escalar el número de fotones ha sido un obstáculo importante. La capacidad de 3.050 fotones de Jiuzhang IV marca un avance sustancial. Por el contrario, los sistemas basados en puertas, seguidos por IonQ y otros, se consideran más versátiles para una gama más amplia de problemas, pero históricamente se han enfrentado a tasas de error más altas y problemas de escalabilidad.
Guía del inversor para un sector volátil
Para los inversores, el sector de la computación cuántica sigue siendo una frontera de alto riesgo y alta recompensa. Las acciones del sector, incluidas D-Wave, IonQ y Quantum Computing Inc. (NASDAQ: QUBT), han experimentado un crecimiento explosivo y una volatilidad significativa. Mientras que las acciones de D-Wave han bajado casi un 23% este año, han subido más de 20 veces desde octubre de 2024, según un informe de mercado. Todo el sector ha estado sujeto a fuertes subidas y ventas masivas, a menudo impulsadas por hitos de investigación e informes de ganancias que muestran reservas crecientes pero ingresos irregulares.
Las valoraciones son elevadas; D-Wave tiene una capitalización de mercado de 8.000 millones de dólares a pesar de que prevé que la “utilidad cuántica” inicial —el punto de viabilidad comercial— no se alcance hasta 2032. El camino hacia la rentabilidad es largo e incierto, y los movimientos de las acciones de más del 20% en un solo día no son infrecuentes. El último avance de China sirve como otro recordatorio de la intensa competencia global y el largo camino por recorrer antes de que una sola empresa o tecnología logre un dominio claro del mercado.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.