El principal planificador económico de China anunció el 17 de abril una nueva serie de acciones de inversión para 2024, dirigidas a la infraestructura de “IA+” y otros tres sectores clave para reforzar la estructura económica y la demanda de la nación.
“Este año, nos centraremos en lanzar una serie de acciones para ampliar la inversión efectiva”, dijo Wang Changlin, subdirector de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), en una conferencia de prensa celebrada por la Oficina de Información del Consejo de Estado.
La iniciativa dirigirá capital hacia cuatro áreas principales: infraestructura de “IA+”, proyectos de renovación urbana, la red nacional de agua y sistemas de nuevas energías. El plan también contempla aprovechar el Fondo Nacional de Guía de Capital Riesgo para atraer capital social y privado hacia la tecnología y las industrias emergentes, un mecanismo diseñado para amplificar la inversión inicial del Estado.
La medida señala el compromiso de Pekín de utilizar la inversión pública estratégica para impulsar el desarrollo de alta tecnología y mejorar la infraestructura crítica, con el objetivo de crear un ciclo autosostenible de optimización de la oferta y expansión de la demanda en medio de un complejo trasfondo económico global.
El anuncio proporciona una hoja de ruta más clara para las prioridades de la política industrial de China durante el resto del año. El enfoque en la "IA+" representa un impulso significativo para integrar la inteligencia artificial en diversas industrias, una piedra angular de la estrategia de "nuevas fuerzas productivas" de la nación. Esto sigue a años de esfuerzos liderados por el Estado para lograr la autosuficiencia tecnológica, particularmente en áreas críticas como los semiconductores y la computación avanzada.
Al nombrar explícitamente la renovación urbana y la red nacional de agua, la NDRC también está abordando necesidades nacionales a largo plazo. Estos sectores intensivos en infraestructura son canales fiables para absorber capital y generar empleo, proporcionando un estímulo más tradicional junto con el impulso de alta tecnología. El énfasis en los sistemas de nuevas energías se alinea con los objetivos duales de China de lograr la neutralidad de carbono para 2060 y dominar la cadena de suministro global de tecnologías verdes como paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos.
Un componente clave del plan es el papel del Fondo Nacional de Guía de Capital Riesgo. En lugar de depender únicamente del gasto estatal directo, el gobierno pretende utilizar este fondo para "guiar y atraer" capital privado y social. Este modelo de coinversión busca reducir el riesgo de los proyectos para los inversores privados y aprovechar los mecanismos de mercado para una asignación de capital más eficiente, una estrategia que el PBoC ha respaldado previamente para gestionar el crecimiento del crédito.
Se espera que esta directiva oficial canalice un capital significativo hacia las empresas chinas que operan dentro de los sectores de IA, infraestructura y nuevas energías. El éxito de la política dependerá del apetito del sector privado por la coinversión y de la eficiencia en la implementación de los proyectos, que según la NDRC contará con el apoyo de trabajos de "construcción blanda" para establecer mecanismos de operación y mantenimiento a largo plazo.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.