Según se informa, el gobierno chino ha solicitado a las líneas navieras Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC) que abandonen su toma de control de las operaciones en dos puertos clave a lo largo del Canal de Panamá, introduciendo una nueva capa de tensión geopolítica en una ruta comercial global crítica. La solicitud afecta a los puertos de Balboa y Cristóbal, que manejan millones de contenedores anualmente.
Según un informe del Financial Times que cita fuentes anónimas, la solicitud se realizó la semana pasada. Según se informa, China pidió a los dos gigantes navieros europeos que no participaran en "actividades ilegales" que perjudicarían los intereses de las empresas chinas y que cumplieran con la ética empresarial.
La medida sigue a una decisión de febrero de la Corte Suprema de Panamá, publicada en la gaceta oficial, que revocó los contratos de concesión de los dos puertos. Los contratos estaban en manos de Panama Ports Company (PPC), una subsidiaria de CK Hutchison (00001.HK), con sede en Hong Kong. Tras el fallo, el control operativo temporal se transfirió a Maersk y MSC para evitar interrupciones.
Este desarrollo crea una incertidumbre significativa para las cadenas de suministro globales y expone a las dos líneas de transporte de contenedores más grandes del mundo a riesgos operativos y legales. Maersk y MSC han sostenido que sus derechos de operación temporal se obtuvieron únicamente para mantener el flujo fluido del comercio a través del canal, una vía fluvial que maneja aproximadamente el 5% del comercio marítimo mundial. La intervención de Pekín indica una postura más asertiva en la protección de los intereses comerciales en el extranjero de sus empresas vinculadas al Estado, lo que podría complicar las disputas comerciales internacionales.
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