El gobierno de China rechaza las afirmaciones de que sus empresas tecnológicas están ayudando al ejército de Irán, calificando los informes de especulaciones sin fundamento.
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El gobierno de China rechaza las afirmaciones de que sus empresas tecnológicas están ayudando al ejército de Irán, calificando los informes de especulaciones sin fundamento.

El Ministerio de Defensa Nacional de China rechazó el martes los informes de que sus empresas tecnológicas nacionales están ayudando al ejército de Irán, una negación tajante que se produce mientras las tensiones hierven entre Washington y Teherán. Las acusaciones involucran al menos a dos importantes empresas chinas.
"Nos oponemos firmemente a la difusión de información falsa especulativa e insinuante contra China por parte de las partes pertinentes", dijo el coronel Zhang Xiaogang, portavoz del ministerio, en una conferencia de prensa el 9 de abril.
La negación sigue a informes que alegan que Semiconductor Manufacturing International Corp. (SMIC), el mayor fabricante de chips de China, suministró equipos de fabricación al ejército iraní. Otra afirmación sugirió que una empresa china de satélites comerciales había publicado imágenes de bases militares estadounidenses en Oriente Medio.
Lo que está en juego para SMIC es el riesgo significativo de más sanciones de EE. UU., lo que podría cortar su acceso a tecnología y cadenas de suministro globales cruciales. Si bien la negación del gobierno puede ofrecer un alivio temporal para los inversores, el incidente resalta los persistentes riesgos geopolíticos que enfrenta toda la industria de semiconductores de China.
El portavoz Zhang afirmó que la posición de China sobre el tema de Irán es "abierta y franca", declarando que la nación se centra en promover conversaciones de paz y no "añade leña al fuego". Añadió que "la comunidad internacional tiene una visión clara de quién dice una cosa y hace otra, y quién está creando disturbios y conflictos en todas partes".
Las acusaciones colocan a las empresas tecnológicas chinas en una posición precaria, que recuerda a las estrictas sanciones de EE. UU. impuestas a Huawei Technologies Co. que paralizaron su negocio de teléfonos inteligentes. Si se fundamentaran las reclamaciones contra SMIC, la empresa podría enfrentar un destino similar, interrumpiendo potencialmente sus operaciones e impactando la cadena de suministro electrónica global. La incertidumbre ya ha proyectado una sombra sobre el sector, con los inversores sopesando las amenazas duales de sanciones directas y consecuencias geopolíticas más amplias.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.