BYD Co. (1211.HK), fabricante líder chino de vehículos eléctricos, desmintió los informes que indicaban su intención de adquirir la marca de lujo Maserati a Stellantis, cambiando su enfoque hacia la adquisición de plantas de fabricación inactivas en Europa.
"La información es falsa y constituye un rumor", declaró la empresa a los medios chinos en respuesta a las especulaciones. En su lugar, la vicepresidenta ejecutiva de BYD, Stella Li, confirmó que la empresa busca activamente utilizar la capacidad ociosa existente en Europa, afirmando que prefiere operar las fábricas de forma independiente en lugar de hacerlo a través de empresas conjuntas.
El desmentido aclara la estrategia de expansión europea de BYD, que ahora se centra en adquirir instalaciones de producción existentes en lugar de construir nuevas desde cero. Según se informa, la empresa está en conversaciones con Stellantis y otros fabricantes de automóviles europeos sobre plantas infrautilizadas. Este movimiento se produce mientras BYD busca localizar su cadena de suministro y mitigar los riesgos de los posibles aranceles de la Unión Europea a los vehículos importados de China.
Para los inversores, la adquisición de plantas establecidas podría acortar el tiempo de comercialización de BYD en Europa y situarla en competencia directa con empresas tradicionales como Volkswagen y Tesla en su propio territorio. La estrategia plantea dudas sobre la asignación de capital y el riesgo de ejecución, especialmente dado que el volumen de producción y ventas de la empresa en lo que va de año ha sido inferior al del año anterior, según informes recientes.
Giro estratégico hacia la localización
La búsqueda de fábricas inactivas por parte de BYD en regiones como Italia y Francia es un intento directo de integrarse en la base industrial automotriz europea. Este enfoque contrasta con la adquisición de una marca y permite a la empresa controlar totalmente sus procesos de producción, un punto clave destacado por los ejecutivos de la compañía. Al hacerse cargo de las instalaciones existentes, BYD puede comenzar potencialmente la producción local de forma más rápida y con una inversión inicial menor en comparación con un proyecto desde cero (greenfield).
La medida se considera una medida proactiva en un contexto de crecientes tensiones comerciales. La Comisión Europea está investigando los subsidios a los vehículos eléctricos chinos, lo que podría dar lugar a nuevos aranceles que afectarían al modelo actual de BYD, muy dependiente de las exportaciones. La localización de la producción no solo eludiría estos posibles aranceles, sino que también reduciría los costes logísticos y haría que la empresa respondiera mejor a las demandas del mercado regional.
Este pivote significa que BYD competirá de forma más directa en precios, tecnología y percepción de marca con los actores europeos establecidos. También aborda preocupaciones prácticas, como las planteadas por las aseguradoras del Reino Unido sobre la disponibilidad de piezas y servicios de reparación para los vehículos eléctricos fabricados en China, mediante la creación de una huella local de piezas y fabricación.
Las acciones de la empresa subieron un modesto 0,94 % tras la aclaración. Los inversores estarán ahora atentos a anuncios concretos sobre adquisiciones de fábricas en Europa como el próximo gran indicador de la trayectoria de crecimiento internacional de la empresa.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.