BTC y ETH sufren un desplome repentino de más del 3% en minutos
El 8 de febrero de 2026, los precios al contado de Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH) experimentaron un evento de volatilidad repentina y severa. Entre las 00:05 y las 00:17, ambos activos vieron sus precios fluctuar drásticamente, con amplitudes en un solo minuto que superaron el 3%. Estos movimientos bruscos de precios, que ocurren en una ventana nocturna de bajo volumen, exponen la fragilidad del mercado y representan una amenaza directa para los traders, particularmente aquellos que emplean estrategias de trading de cuadrícula automatizadas o posiciones apalancadas que pueden enfrentar liquidaciones en cascada con poca advertencia.
La profundidad del mercado se reduce a 5 millones de dólares, amplificando las oscilaciones de precios
El desplome repentino es un síntoma directo del deterioro de la liquidez del mercado. Según datos de la firma de análisis de criptomonedas Kaiko, la profundidad del mercado del 1% de Bitcoin –una medida de la capacidad del mercado para absorber operaciones sin un impacto significativo en los precios– se ha contraído a aproximadamente 5 millones de dólares. Esto representa una disminución sustancial de más de 8 millones de dólares en 2025, lo que significa que órdenes de trading más pequeñas ahora pueden desencadenar movimientos de precios desproporcionadamente grandes. Thomas Probst, analista de investigación en Kaiko, señaló que esta contracción ha estado ocurriendo durante meses y es probable que persista, afirmando: "Una liquidez reducida se traduce en movimientos de precios más nítidos y erráticos."
Los analistas admiten que la volatilidad persiste a pesar de las entradas de ETF
El incidente sirve como un crudo recordatorio de que Bitcoin sigue siendo un activo de alto riesgo, una realidad que algunos analistas ahora admiten que subestimaron. Eric Balchunas, analista senior de ETF de Bloomberg, corrigió recientemente su predicción anterior de que la introducción de los ETF de Bitcoin estabilizaría el mercado. Admitió no haber considerado completamente la inmensa presión de venta de los primeros tenedores (OGs) que estaban tomando ganancias a precios más altos. Esta visión se alinea con la del veterano de fondos de cobertura Gary Bode, quien argumenta que, si bien la reciente caída del 50% de Bitcoin desde sus máximos es "desagradable y desconcertante", dicha volatilidad es una característica inherente del activo y no una señal de una crisis sistémica. Para los inversores, el evento refuerza que, a pesar de la creciente adopción institucional, la estructura del mercado sigue siendo propensa a dislocaciones de precios extremas y repentinas.