Los futuros del crudo Brent han subido un 59% desde el inicio del conflicto entre la coalición estadounidense-israelí e Irán hace 34 días, ya que el cierre efectivo del estrecho de Ormuz retira un volumen masivo de petróleo y gas natural licuado del suministro mundial.
"El mundo ha perdido efectivamente unos 12 millones de barriles diarios (bpd) de crudo y productos refinados", afirmó Clyde Russell, columnista de energía de Reuters. Esta vía marítima vital suele transportar unos 19 millones de bpd, lo que representa el 20% del consumo mundial, pero ese flujo se ha reducido a la mínima expresión en marzo, según los datos de seguimiento de buques.
La reacción del mercado ha sido más severa en Asia, destino del 80% de los flujos energéticos de Ormuz. El combustible para aviones negociado en Singapur terminó el 27 de marzo a 222,77 dólares el barril, más del doble de su precio del 27 de febrero, de 93,45 dólares. El gasóleo, la materia prima del diésel, se duplicó casi exactamente hasta los 182,76 dólares el barril en el mismo periodo. Mientras que los futuros del Brent ganaron un 2,7% para situarse en 115,55 dólares por barril en las primeras operaciones asiáticas del 30 de marzo, el mercado físico muestra tensiones mucho mayores.
El riesgo clave es una mayor escalada, ya que, según los informes, Estados Unidos está considerando una invasión terrestre. Irán ha advertido de que no dejaría "supervivientes" y ha demostrado su capacidad para atacar infraestructuras energéticas en todo el Golfo. Una maniobra de los aliados hutíes de Irán para cerrar el paso de Bab el-Mandeb añadiría costes y tiempo significativos para los cargamentos saudíes restantes con destino a Asia.
La escalada amenaza con un choque de oferta más amplio
El conflicto entró en su 34.º día el 2 de abril con una intensificación de los intercambios militares. Las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron que habían matado a Jamshid Eshaghi, jefe del departamento de petróleo del ejército iraní, en un ataque aéreo en Teherán. Irán, por su parte, afirmó que su operación "Verdadera Promesa-4" había destruido objetivos industriales clave de Estados Unidos e Israel y lanzó una nueva oleada de misiles contra Tel Aviv.
El mercado físico está descontando una interrupción sostenida que los futuros del crudo aún no han reflejado plenamente. Aunque Arabia Saudí ha desviado algunas exportaciones a través del Mar Rojo y los Emiratos Árabes Unidos están utilizando su terminal de Fujairah, estas medidas no pueden compensar la pérdida de Ormuz. La posibilidad de ataques iraníes contra esas rutas alternativas, como el oleoducto saudí al Mar Rojo o las instalaciones de Fujairah, plantea un escenario catastrófico que podría desencadenar una crisis energética mundial sin precedentes.
Las repercusiones diplomáticas también se están ampliando. Varias naciones europeas, como Austria, España e Italia, se han negado a conceder acceso al espacio aéreo o a bases para las operaciones militares estadounidenses, lo que pone de manifiesto las crecientes fisuras entre los aliados occidentales. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió el 2 de abril de que la región está "al borde de una guerra más amplia", instando a todas las partes a la distensión.
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