Los futuros del crudo Brent cayeron más de un 2% hasta situarse cerca de los 82 dólares por barril después de que el expresidente estadounidense Donald Trump anunciara conversaciones con Irán sobre un posible alivio de sanciones y aranceles, una medida que podría impulsar el suministro global de petróleo.
"Estados Unidos está en conversaciones con Irán con respecto al alivio de sanciones y aranceles", dijo Trump en un comunicado publicado el martes. Añadió que las dos naciones también están "cooperando para limpiar materiales nucleares enterrados".
El potencial cambio de política introduce nuevas variables para el mercado petrolero global. Irán exporta actualmente un estimado de 1,5 millones de barriles por día (bpd) bajo el régimen de sanciones existente. Según los analistas de energía, un acuerdo integral podría devolver entre 500.000 y 1 millón de bpd adicionales al mercado en pocos meses, aumentando la oferta global hasta en un 1%.
Este desarrollo crea una incertidumbre significativa para la estrategia de gestión del suministro de la alianza de productores OPEP+, que ha trabajado para sostener los precios mediante recortes de producción coordinados. Una afluencia de barriles iraníes podría complicar los esfuerzos para equilibrar el mercado y puede ejercer una presión a la baja sobre la inflación global si se mantienen los precios bajos del petróleo.
El mercado reacciona al cambio en la oferta
La noticia provocó ondas de choque en los mercados financieros. Más allá de la caída del crudo Brent, el referente internacional, el West Texas Intermediate (WTI) también registró un descenso. El potencial de aumento del suministro supera los indicadores de demanda inmediata, que habían apuntado a un mercado más ajustado durante la segunda mitad del año. El movimiento también se produce pocas semanas antes de la próxima reunión programada de la OPEP+ para revisar la política de producción.
Un acuerdo duradero que levante las sanciones representaría una reversión importante de la campaña de "presión máxima" instituida por la administración Trump. Para los mercados petroleros, significaría reintegrar a un productor importante en el sistema global, forzando un recalibrado de las previsiones de oferta y demanda para los próximos 12 a 18 meses.
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