Los precios del petróleo retrocedieron bruscamente después de que la Casa Blanca anunciara una prórroga de las exenciones de transporte, una medida interpretada por el mercado como un intento de aliviar los crecientes costos de la energía impulsados por la agitación geopolítica. La intervención proporciona un nuevo contrapunto a un mercado que ha estado dominado por los temores de suministro derivados del conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán.
El anuncio de la política de Washington es una respuesta directa al bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico para los suministros mundiales de energía. Las tensiones en la región han mantenido los precios elevados; según informes de prensa, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó recientemente a los militares «disparar y matar» a los barcos iraníes que despliegan minas en la vía navegable. El conflicto ha provocado la incautación de múltiples petroleros y ha atascado eficazmente el tráfico, restringiendo la oferta.
En una reacción inmediata a la medida de la Casa Blanca, el precio del barril de crudo Brent para entrega en junio cayó 1,20 dólares, o un 1,1 por ciento, para situarse en 105,18 dólares, después de haber cotizado recientemente por encima de los 107 dólares. El crudo West Texas Intermediate para entrega en mayo cayó 1,26 dólares para cotizar a 95,25 dólares por barril. La noticia también repercutió en otras clases de activos: el oro al contado subió más de 20 dólares la onza y los futuros del S&P 500 alcanzaron sus máximos de la sesión.
La ampliación de las exenciones de transporte es significativa ya que contrarresta directamente la presión alcista de los precios del conflicto, que ha retirado un volumen sustancial de crudo del mercado. Esto podría traducirse en menores costos de combustible para consumidores y empresas, aliviando potencialmente las presiones inflacionarias más amplias. Sin embargo, afectará negativamente a la rentabilidad de los productores de petróleo que se han beneficiado de precios que han subido más de un 25 por ciento en los últimos dos meses. Este acontecimiento se produce mientras, según se informa, EE. UU. ha utilizado miles de millones de dólares de sus reservas de armas críticas en el conflicto con Irán.
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