El estratega jefe de inversiones de Bank of America cree que las materias primas serán las grandes ganadoras durante el resto de la década, con un mercado alcista que podría durar años después de que el índice Bloomberg Commodity ganara un 35 % desde principios de 2025.
"Quien controle los chips, las tierras raras, los minerales y el petróleo ganará la carrera de la IA", afirmó Michael Hartnett, estratega jefe de inversiones de Bank of America Securities, en un informe reciente.
Esta previsión llega en un momento en que el índice Bloomberg Commodity ya se ha disparado un 35 % desde principios de 2025, más del doble de las ganancias del S&P 500 en el mismo período. Hartnett atribuye la subida estructural de las materias primas a un cambio fundamental en el panorama geopolítico mundial, donde los conflictos en Oriente Medio y la creciente carrera armamentística de la IA están reconfigurando las cadenas de suministro y haciendo subir los precios de recursos clave como la energía y los metales.
Este cambio sugiere una importante rotación de capital desde activos financieros como acciones y bonos hacia activos tangibles (hard assets). Para el resto de la década, el ranking de activos principales de Hartnett sitúa a las materias primas en primer lugar, seguidas por las acciones internacionales y las de pequeña capitalización, que se espera que superen a las acciones estadounidenses y a los grandes valores.
La carrera de la IA y la geopolítica impulsan la demanda
Hartnett argumenta que el núcleo de la competencia geopolítica ha evolucionado hacia una "demanda monopolística de materias primas". La carrera por la supremacía de la IA está creando una demanda estructural de recursos esenciales para la construcción de centros de datos e infraestructuras, incluidos el cobre y la energía. Al mismo tiempo, las turbulencias geopolíticas, como el conflicto en Oriente Medio y el posterior bloqueo del Estrecho de Ormuz, han afectado directamente a los suministros energéticos mundiales y han hecho que los precios del crudo se disparen este año.
Esta tendencia se ve reforzada por los gobiernos que se mueven para asegurar sus cadenas de suministro de minerales críticos como las tierras raras, que son vitales para la fabricación y la tecnología. Según Hartnett, esta prisa por asegurar los recursos mejora aún más el caso de inversión a largo plazo para las materias primas.
Las acciones pasan a un segundo plano
Aunque Hartnett no es pesimista respecto a las acciones —señalando que los fondos de renta variable han visto entradas netas récord de 275.000 millones de dólares en lo que va de año— cree que ya no son la opción preferida en su marco de asignación de activos. En su opinión, las acciones han quedado relegadas a una posición secundaria por detrás de las materias primas.
Este ajuste se basa en una previsión sistémica de una mayor inflación, un dólar estadounidense más débil a largo plazo y una intensificación de la lucha mundial por los recursos. Hartnett advierte de que es más probable que los bonos gubernamentales experimenten un rebote de mercado bajista que una verdadera racha alcista debido a la expansión fiscal, lo que empuja a los inversores que buscan rentabilidades reales hacia activos antiinflacionarios como las materias primas.
La llamada del estratega implica que los inversores deben prepararse para un mundo donde el control de los recursos físicos dicte el liderazgo económico y tecnológico. Los principales catalizadores a vigilar serán los nuevos acontecimientos en los puntos geopolíticos calientes y los datos oficiales de inflación, que determinarán el ritmo de los flujos de capital hacia los activos tangibles.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.