La región clave de Amazon Web Services en Oriente Medio, situada en los Emiratos Árabes Unidos (me-central-1), ha resultado dañada y no puede dar soporte a las aplicaciones de los clientes, una interrupción significativa para el proveedor de la nube que se produce pocas semanas después de informar de unas ventas récord en este sector.
"La región de Oriente Medio (EAU) (ME-CENTRAL-1) ha resultado dañada y actualmente no puede dar soporte a las aplicaciones de los clientes", declaró Amazon Web Services en un comunicado publicado el 30 de abril. La empresa no reveló la naturaleza específica ni la causa de los daños en su anuncio.
El estado de la región sigue a un informe sobre interrupciones de internet a nivel mundial en el primer trimestre de la red de entrega de contenido Cloudflare, que afirmaba que dos de las instalaciones de AWS en los EAU fueron "golpeadas directamente" por drones el 1 y el 2 de marzo. Ese informe también señaló que un campus en Bahréin (me-south-1) quedó fuera de servicio tras un ataque cercano, lo que subraya los crecientes riesgos físicos para la infraestructura crítica de internet en la región.
Para los inversores, esta interrupción operativa se produce en un contexto de formidable solidez financiera. Amazon (AMZN) presentó unos beneficios en el primer trimestre que superaron las expectativas de los analistas, con unos ingresos que subieron un 17% hasta los 181.500 millones de dólares. La división AWS fue el principal motor de crecimiento, con un aumento de las ventas del 28% interanual hasta los 37.590 millones de dólares, su tasa de crecimiento más rápida en más de tres años.
Fortaleza financiera en medio de la inestabilidad regional
A pesar de los daños físicos en su infraestructura, el motor financiero de Amazon sigue funcionando a toda máquina. La previsión de la compañía para las ventas del segundo trimestre, de entre 194.000 y 199.000 millones de dólares, superó las estimaciones de los analistas, mostrando confianza en sus operaciones globales.
La fuerte inversión de la empresa en inteligencia artificial, que se prevé que eleve los gastos de capital a 200.000 millones de dólares en 2026, está impulsando la demanda de sus servicios en la nube. Los anuncios de asociaciones importantes en el último mes con las firmas de IA Anthropic y Meta, junto con un acuerdo con OpenAI, han consolidado la posición de AWS como plataforma clave para el desarrollo de la IA. Se espera que estos acuerdos ayuden a compensar las preocupaciones sobre el gasto masivo al demostrar un camino claro hacia los retornos.
Además, Amazon está diversificando su estrategia de infraestructura más allá de los centros de datos terrestres. La compañía está invirtiendo fuertemente en su servicio de internet satelital Project Leo y recientemente anunció un acuerdo para adquirir Globalstar por aproximadamente 11.570 millones de dólares para acceder a sus conocimientos satelitales y a su escaso espectro global. Esto posiciona a Amazon para competir con servicios como Starlink y proporciona una capa de infraestructura más resistente que es menos susceptible al tipo de amenazas regionales basadas en tierra vistas en Oriente Medio.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.