El índice S&P 500 Textiles, Apparel & Luxury Goods se ha desplomado un 15% desde principios de año, manteniéndose cerca de los mínimos de la era de la pandemia, mientras una recuperación más lenta de lo previsto en Nike Inc. lastra al sector. El índice ha caído aproximadamente un 65% desde su máximo de finales de 2021.
"La visibilidad de los pedidos anticipados por parte de las marcas está disminuyendo", afirmó un equipo de Goldman Sachs dirigido por la analista Michelle Cheng en un informe reciente. El banco señaló que, aunque muchos fabricantes no vieron un impacto significativo en marzo, el aumento de los costes y la incertidumbre de la demanda están nublando las perspectivas.
La debilidad no se distribuye uniformemente. La empresa taiwanesa Eclat Textile Co. mostró un rendimiento superior, mientras que el fabricante de calzado Feng Tay vio cómo los pedidos de su principal cliente, Nike, seguían cayendo. En el sector minorista, Pou Sheng International, uno de los principales distribuidores de Nike y Adidas en China, vio caer sus ventas un 6% interanual en marzo. Por el contrario, la matriz de Uniqlo, Fast Retailing, proporcionó una señal positiva poco común, creando una clara divergencia en el rendimiento.
El descenso del sector refleja presiones económicas más amplias, como los altos precios del petróleo y la inestabilidad geopolítica, que amenazan con exprimir los presupuestos domésticos. Aunque los datos de consumo de EE. UU. mostraron resistencia en marzo, un repunte definitivo del sector de la confección depende de un cambio en la confianza del consumidor que aún no se ha materializado.
Cadena de suministro bajo presión
El informe de Goldman detalló un rendimiento desigual entre los fabricantes de equipos originales (OEM) asiáticos en marzo. Mientras que algunos, como Eclat, están capeando el temporal, otros se enfrentan a importantes vientos en contra. Los fabricantes de calzado Pou Chen y Feng Tay informaron de resultados mediocres, y este último observó un descenso persistente en los pedidos de Nike.
Los analistas advierten que si los costes de las materias primas siguen siendo elevados, los márgenes de beneficio de los fabricantes se verán sometidos a una presión significativa en la segunda mitad del año. La intensa competencia entre las marcas también puede limitar la capacidad de estos proveedores para repercutir los mayores costes, especialmente si las propias marcas trasladan parte de la carga a los fabricantes.
Las perspectivas de la demanda siguen siendo inciertas
La incertidumbre por el lado de la demanda es una preocupación primordial. Según declaraciones de ejecutivos de Levi Strauss, PVH y Nike, la demanda de los consumidores estadounidenses se mantuvo resistente en marzo, en parte porque el impacto del aumento de los precios de la energía no había afectado plenamente a los presupuestos domésticos.
Sin embargo, el panorama en Europa, Oriente Medio y África es más desigual. El sentimiento de los consumidores en los mercados desarrollados se debilitó notablemente tras el estallido del conflicto entre EE. UU. e Irán. La trayectoria futura dependerá en gran medida de los datos que se obtengan tras el reciente acuerdo de alto el fuego de dos semanas, que los analistas vigilan de cerca para calibrar el impacto real de las tensiones geopolíticas en el gasto de los consumidores.
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