El desplome de la valoración repite el libro de jugadas de 2022, se traslada al software de IA
En un análisis presentado el 9 de marzo de 2026, el analista Fu Peng detalló cómo el mercado estadounidense está experimentando una corrección de valoración que se asemeja mucho a la desaceleración de 2022, impulsada por factores macroeconómicos similares de endurecimiento de la liquidez. En 2022, las agresivas subidas de tipos de la Reserva Federal, combinadas con un choque del precio del petróleo, desencadenaron una fuerte venta concentrada en el sector del hardware de IA upstream. Este evento provocó que las acciones de Nvidia cayeran aproximadamente un 70% y el ETF ARKK Innovation perdiera el 75% de su valor, mientras que Bitcoin se desplomó de $60,000 a $20,000.
Avancemos hasta el primer trimestre de 2026, y persisten condiciones de endurecimiento similares, impulsadas por un consumidor resiliente y tensiones geopolíticas que elevan los precios de la energía. Sin embargo, el punto de presión ha migrado a lo largo de la cadena de suministro. Si bien los productores de hardware de IA upstream como Nvidia se han estabilizado, el desplome de la valoración se ha trasladado al sector del software de IA midstream. Este cambio se refleja en el rendimiento de los activos de riesgo, con el fondo ARKK volviendo a caer y Bitcoin retrocediendo de un máximo de $110,000 a $60,000.
La exposición del 40-60% del crédito privado al software refleja la caída del SVB
El paralelismo más crítico con 2022 radica en la cadena de contagio. La angustia que surge en el mercado de crédito privado es una consecuencia directa de la caída del sector del software de IA. Con carteras de crédito privado que supuestamente tienen entre el 40% y el 60% de sus inversiones en empresas de software, el sector está ahora absorbiendo el impacto de la caída de las valoraciones y el riesgo de futuros impagos.
Esta secuencia refleja el colapso del Silicon Valley Bank (SVB) en 2022. La quiebra del SVB no fue la causa de una crisis de liquidez, sino el resultado de una, una reacción tardía a la masiva destrucción de valor que ya había ocurrido en su base de clientes de capital de riesgo y tecnología upstream. De manera similar, cualquier impago o evento de liquidez localizado en el crédito privado hoy debe verse como un indicador rezagado de la corrección del sector del software, no como un desencadenante de una nueva crisis financiera sistémica. El problema subyacente es el mismo: apuestas concentradas en un subsector tecnológico que está experimentando un reinicio de valoración.