La inteligencia artificial está impulsando una nueva ola de ataques cripto que costaron a los inversores más de 1.400 millones de dólares el año pasado, afirmó Charles Guillemet, Director de Tecnología de Ledger, en una entrevista el 5 de abril.
"Encontrar vulnerabilidades y explotarlas se está volviendo muy, muy fácil", dijo Guillemet. "El costo está bajando a cero".
La advertencia se produce tras una serie de exploits de alto perfil en protocolos DeFi. Esta semana, atacantes drenaron 285 millones de dólares del protocolo Drift basado en Solana, mientras que un ataque al protocolo de rendimiento Resolv provocó pérdidas por 25 millones de dólares apenas una semana antes, según datos de DefiLlama.
El creciente uso de IA para generar código podría introducir vulnerabilidades generalizadas, forzando un cambio hacia modelos de seguridad más robustos como la verificación formal y una mayor dependencia del almacenamiento fuera de línea basado en hardware para proteger los activos.
Guillemet argumentó que la economía tradicional de la ciberseguridad, donde atacar un sistema es más caro que la recompensa potencial, se está desmoronando. Señaló que tareas como la ingeniería inversa de software que antes tomaban meses a investigadores expertos, ahora pueden realizarse en segundos, poniendo la responsabilidad de la perfección en los desarrolladores.
El CTO señaló las billeteras de hardware, que aíslan las claves privadas de los dispositivos conectados a Internet, como una capa de defensa crítica. Esto se vuelve más importante a medida que el malware impulsado por IA crece en sofisticación, con algunos ataques capaces de escanear dispositivos comprometidos en busca de frases semilla sin ninguna interacción del usuario. Otros proyectos, como Zcash, se centran en modelos de privacidad basados en encriptación que se fortalecen a medida que crecen los datos, ofreciendo un enfoque diferente de la seguridad en la era de la IA.
Para los inversores, el mensaje es asumir que la mayoría de los sistemas son vulnerables. Los comentarios de Guillemet sugieren un futuro en el que surge una clara división entre los protocolos que invierten fuertemente en seguridad de próxima generación y un ecosistema más amplio que puede tener dificultades para seguir el ritmo de las amenazas habilitadas por la IA, lo que podría impulsar una huida hacia la calidad y las soluciones de almacenamiento fuera de línea.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.