Las acciones de valor han superado a sus homólogas de crecimiento por el mayor margen en años, pero un destacado gestor de carteras advierte que el popular índice S&P 500 podría enfrentarse a una "década perdida" de rendimientos mediocres, similar al periodo posterior a la burbuja tecnológica de 2000.
"Los días de meter el dinero en el S&P 500 y olvidarse de ello podrían haber quedado en el pasado", afirmó en una entrevista Richard Bernstein, director de inversiones de Richard Bernstein Advisors, una firma de 19.000 millones de dólares. Bernstein cree que un entorno económico desafiante de inflación persistente pesará sobre las acciones tecnológicas y de crecimiento que dominan el índice de referencia.
La perspectiva bajista de Bernstein se basa en la creencia de que EE. UU. está entrando en una era moderna de "cañones y mantequilla" (guns and butter), que recuerda a la década de 1960, cuando el fuerte gasto público avivó la inflación. Señala el estímulo fiscal y los recortes de impuestos como posibles impulsores de una inflación más alta y un crecimiento estancado del PIB real, una combinación que podría transformarse en estanflación. Esta visión se ve agravada por las altas valoraciones en el sector tecnológico, donde los "Siete Magníficos" representan ahora aproximadamente un tercio de la capitalización bursátil del S&P 500.
Para navegar en este entorno, Bernstein sugiere que los inversores roten sus carteras hacia activos que históricamente han funcionado bien durante periodos inflacionarios. Destacó cinco áreas a considerar:
- Acciones de valor: Este grupo superó a las de crecimiento durante las inflacionarias décadas de 1960 y 1970.
- Pequeña capitalización: Las empresas más pequeñas también obtuvieron mejores resultados en ese mismo periodo, y Bernstein señala que los flujos de inversores hacia el sector han sido "insignificantes" en los últimos años.
- Corta duración y efectivo: Cuando la inflación es alta, el mercado premia el efectivo accesible. Los fondos del mercado monetario superaron drásticamente a los bonos a largo plazo en los años 60 y 70.
- Acciones de dividendos: Bernstein aconseja a los inversores buscar "tanto flujo de caja inmediato como sea posible", lo que hace atractivas a las empresas que pagan dividendos.
- Oro: Aunque no fue el activo con mejor desempeño en los años 60, el oro tampoco tuvo un rendimiento inferior. La firma de Bernstein ha asignado cerca de un 5% al metal como activo defensivo.
Planteó una cartera modelo con un 60% invertido en una combinación de acciones de valor, dividendos y acciones no estadounidenses, y un 40% en bonos a corto plazo, sugiriendo que "podría funcionar muy bien en los próximos cinco a diez años".
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.