Tres de los principales ejecutivos de inteligencia artificial del mundo solicitan al Congreso que obligue a realizar pruebas de detección de ADN sintético, advirtiendo que las herramientas de IA, que mejoran rápidamente, podrían ayudar a actores malintencionados a desarrollar armas biológicas.
Sam Altman, de OpenAI; Dario Amodei, de Anthropic; y Demis Hassabis, de Google DeepMind, firmaron una carta instando al Congreso a exigir que las empresas que venden ácidos nucleicos sintéticos evalúen los pedidos de los clientes en busca de combinaciones peligrosas, citando el riesgo de que la IA pueda erosionar las barreras de conocimiento que históricamente han impedido que actores malintencionados obtengan armas biológicas.
"Los sistemas de IA están mejorando rápidamente y, junto con beneficios increíbles para la ciencia y la medicina, existe una posibilidad real de que las barreras de conocimiento que históricamente han impedido que actores malintencionados obtengan armas biológicas se erosionen significativamente", señala la carta.
La carta fue organizada por dos think tanks centrados en tecnología y también fue firmada por Mustafa Suleyman, director de IA de Microsoft, y Alexandr Wang, director de IA de Meta. Un estudio de Microsoft encontró que las herramientas de IA ahora pueden diseñar secuencias genéticas que imitan proteínas peligrosas y evaden los controles de seguridad existentes, según el material de origen.
Esta iniciativa surge después de que el presidente Trump firmara el martes una orden ejecutiva sobre supervisión de la IA y ciberseguridad, alejándose de un enfoque de no intervención. La Casa Blanca dijo el año pasado que reemplazaría el marco de detección genética de la era Biden con sus propias directrices, pero aún no ha publicado una política de reemplazo.
La brecha regulatoria
La administración anterior de Biden exigía que los beneficiarios de fondos federales realizaran pruebas de detección de genes sintéticos, pero Trump derogó ese marco en una de sus primeras acciones ejecutivas en enero de 2025. Los partidarios de la nueva carta afirman que el Congreso debería aprobar una ley que se aplique a todos los compradores de ácidos nucleicos sintéticos, no solo a quienes reciben fondos federales. Se han propuesto varios proyectos de ley, pero no han tenido repercusión, lo que ha dejado un mosaico de estándares industriales voluntarios.
El sector de la biología sintética, valorado en aproximadamente 14 000 millones de dólares en 2024 según estimaciones de la industria, depende de secuencias personalizadas de ADN y ARN para aplicaciones que van desde el desarrollo de vacunas hasta la biotecnología agrícola. Empresas como Twist Bioscience, Integrated DNA Technologies y GenScript dominan el mercado de síntesis de genes y se verían directamente afectadas por cualquier nuevo requisito de detección.
La orden ejecutiva de Trump de esta semana exige que los desarrolladores de modelos implementen protocolos de ciberseguridad y reporten los resultados de las pruebas de seguridad, aunque no llega a exigir la detección obligatoria que ahora buscan los directores ejecutivos. Un funcionario de la Casa Blanca dijo que la administración está comprometida a equilibrar la innovación y la seguridad.
División en la industria sobre los costos de cumplimiento
Los opositores argumentan que es subjetivo qué combinaciones de ácidos nucleicos se consideran peligrosas y advierten que los costos de cumplimiento podrían perjudicar a las empresas emergentes. Dean Ball, exasesor de Trump en IA en la Fundación para la Innovación Estadounidense, dijo que los costos valen la pena dados los riesgos. "Si estás sintetizando material que produce vida biológica y virus, te pedimos que hagas pruebas para ver si es peligroso de alguna manera", dijo Ball. "Parece algo razonable que la sociedad exija".
Altman se reunió el miércoles con funcionarios de la Casa Blanca y legisladores para discutir la propuesta de OpenAI de requisitos más estrictos para los desarrolladores de modelos. La empresa lanzó recientemente un programa que utiliza su modelo centrado en la ciencia para colaborar con el gobierno federal en la prevención de riesgos biológicos.
La carta representa un área de acuerdo poco común entre ejecutivos de inteligencia artificial rivales que a menudo discrepan en materia de políticas. Altman y Amodei suelen adoptar posturas opuestas sobre la regulación de la IA, y Anthropic apoya normas más estrictas que otros en la industria. Hassabis compartió el Premio Nobel 2024 por su trabajo en una plataforma de IA que predice estructuras de proteínas y acelera el descubrimiento de fármacos.
Para las grandes empresas tecnológicas, incluidas Microsoft, Google y Meta, las medidas de seguridad proactivas podrían reducir el riesgo regulatorio a largo plazo. Sin embargo, el impulso por la detección obligatoria también genera una posible responsabilidad para los desarrolladores de modelos de IA cuyas herramientas podrían utilizarse para diseñar secuencias peligrosas, lo que añade una nueva dimensión al debate sobre la responsabilidad de la IA.
El Consorcio Internacional de Síntesis de Genes, un grupo industrial cuyos miembros incluyen a Twist Bioscience y GenScript, ya realiza pruebas de detección de forma voluntaria. Un requisito federal obligatorio garantizaría que todos los proveedores cumplan con estándares consistentes, en lugar de crear incentivos para que los actores malintencionados busquen proveedores no regulados.
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