Lummis insta al Tesoro a intercambiar 11 mil millones de dólares en oro por Bitcoin
El 20 de febrero de 2026, la senadora estadounidense Cynthia Lummis presentó una propuesta histórica que pide al Departamento del Tesoro liquidar las reservas nacionales de oro para financiar compras estratégicas de Bitcoin. El plan apunta a la totalidad de los 261,5 millones de onzas de oro del Tesoro, valoradas actualmente en aproximadamente 11 mil millones de dólares. Este movimiento representa un esfuerzo directo para orientar la estrategia de activos de reserva del país hacia las monedas digitales, posicionando a Bitcoin como una cobertura potencial contra la volatilidad del mercado tradicional y la devaluación de la moneda.
La propuesta, si gana tracción legislativa, significaría un nivel sin precedentes de adopción gubernamental de Bitcoin. En lugar de mantener pasivamente activos digitales obtenidos a través de incautaciones, EE. UU. se convertiría en un acumulador activo y estratégico. Para los inversores, un cambio de política de este tipo podría servir como una poderosa validación de la propuesta de valor a largo plazo de Bitcoin y su papel en una tesorería nacional diversificada.
EE. UU. ya posee 22,3 mil millones de dólares en Bitcoin incautados
El gobierno federal ya es un importante poseedor de Bitcoin, aunque sus tenencias son el resultado de acciones policiales, no de una estrategia de inversión. EE. UU. posee actualmente 328.372 BTC, con un valor de mercado estimado de 22,3 mil millones de dólares, acumulados a partir de diversas incautaciones. La propuesta de la senadora Lummis busca transformar este papel de custodia pasiva en una estrategia de gestión activa.
Esta distinción es crítica para los participantes del mercado. Un programa de adquisición estratégica financiado por la venta de un activo heredado como el oro señalaría una creencia fundamental en la apreciación futura y la estabilidad de Bitcoin. El impacto potencial en el mercado es doble: una entrada masiva de capital de grado institucional en Bitcoin y una disminución correspondiente en la demanda de oro, lo que podría desencadenar un realineamiento significativo de precios entre los dos activos.