FINTRAC retira a 23 empresas de criptomonedas en una barrida AML
La unidad de inteligencia financiera de Canadá, FINTRAC, revocó el martes los registros de negocios de servicios monetarios (MSB) de 23 proveedores de servicios de criptomonedas, en una escalada significativa de su aplicación de las normas contra el lavado de dinero. La acción coordinada prohíbe efectivamente a estas empresas operar legalmente en Canadá. El Ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, confirmó la medida, afirmando que el gobierno “mantendrá este impulso” en la vigilancia del sector de activos digitales. Entre las entidades dadas de baja se incluyen operadores extranjeros como Finast de Eslovaquia y Commerce Plex del Reino Unido, que ofrecían servicios de criptomonedas a los canadienses sin una infraestructura de cumplimiento adecuada.
La represión sigue a una multa récord de 126 millones de dólares contra Cryptomus
Esta revocación masiva sigue a una serie de sanciones financieras sustanciales que subrayan la postura más dura de Canadá en cuanto al cumplimiento de las criptomonedas. En septiembre de 2025, FINTRAC impuso una multa de 14 millones de dólares a la bolsa de criptomonedas KuCoin por violaciones de las normas AML. Solo un mes después, el regulador impuso una multa récord de 126 millones de dólares (176,9 millones de dólares canadienses) a la plataforma de criptomonedas Cryptomus por no informar transacciones sospechosas vinculadas a la evasión de sanciones y otras actividades ilícitas. Estas acciones resaltan un “ritmo de acción significativamente mayor” por parte del regulador, que también está apuntando a los cajeros automáticos de criptomonedas como parte de su estrategia más amplia.
Un cumplimiento más estricto señala la consolidación del mercado
La barrida de aplicación de la ley tiene como objetivo alinear el mercado canadiense de activos digitales con los estándares globales establecidos por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). FINTRAC citó una serie de fallas de cumplimiento para las revocaciones, incluido el hecho de que las empresas no respondieron a las solicitudes de información y no actualizaron sus registros según lo exige la Ley sobre el producto del crimen (lavado de dinero) y la financiación del terrorismo (PCMLTFA). Si bien esta represión aumenta los costos de cumplimiento y reduce el campo de los operadores, apunta hacia un mercado más estable y transparente a largo plazo. Para los inversores, esta presión regulatoria tiene como objetivo fomentar un ecosistema más seguro al eliminar a los actores no conformes y obligar a los usuarios a plataformas debidamente registradas.