Bitcoin cae un 3% mientras Trump revela un arancel global del 15%
Los precios de las principales criptomonedas cayeron bruscamente el lunes después de que el presidente Donald Trump anunciara el sábado un plan para elevar la tasa arancelaria global al 15%. La medida, que representa un aumento del cinco por ciento, se basa en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite un arancel temporal de 150 días. Esta naturaleza temporal inyecta una incertidumbre significativa en la política comercial global, lo que provoca una huida de los activos más riesgosos.
En respuesta directa, el precio de Bitcoin cayó un 3% en 24 horas hasta los 65.805 $, cayendo brevemente por debajo de la marca de los 65.000 $. Otros activos digitales importantes siguieron la misma tendencia, con Ethereum retrocediendo un 4,5% y XRP cayendo un 3,3%. El nuevo plan arancelario, que reemplaza los aranceles declarados ilegales por la Corte Suprema el 20 de febrero, se enfrenta al escepticismo.
Esto deja una cantidad sustancial de incertidumbre. La Sección 122 fue diseñada como una herramienta temporal para abordar problemas urgentes de balanza de pagos y probablemente enfrentaría más desafíos legales si se prorrogara repetidamente.
— Jim Reid, estratega de Deutsche Bank.
Bitcoin pierde un 25% en 2026, divergiendo de los refugios seguros
Esta última caída de precios extiende un año difícil para la principal criptomoneda, que ha caído un 25% desde principios de 2026. El descenso constante resalta la sensibilidad de los inversores a la inestabilidad macroeconómica y geopolítica. La continua incertidumbre del mercado ha pesado sistemáticamente en las valoraciones de los activos digitales a lo largo del año.
Mientras las criptomonedas se vendían, los activos tradicionales de refugio seguro tuvieron un fuerte desempeño. Los futuros continuos del oro subieron un 1,6% a primera hora del lunes, mostrando una clara divergencia en el comportamiento de los inversores. Esta tendencia desafía directamente el antiguo apodo de Bitcoin como 'oro digital', ya que los inversores parecen preferir el metal precioso a su contraparte digital durante los períodos de estrés económico.