La tesis de Hayes: El gasto bélico fuerza la flexibilización monetaria
En un análisis del 2 de marzo, el cofundador de BitMEX, Arthur Hayes, argumentó que las escaladas militares de EE. UU. en Irán encajan en un patrón de 40 años que, en última instancia, es alcista para Bitcoin. Sostiene que el aumento del gasto gubernamental requerido para los conflictos militares conduce a una expansión de la deuda nacional. Para gestionar esta deuda, la Reserva Federal se ve obligada a bajar las tasas de interés y a participar en la flexibilización monetaria, devaluando la moneda. Hayes señala precedentes históricos, incluida la reducción de 50 puntos básicos de la tasa de la Reserva Federal después de los ataques del 11 de septiembre y los cambios de política monetaria durante la Guerra del Golfo de 1990, como prueba de esta dinámica. Su análisis enmarca a Bitcoin como un beneficiario principal de este ciclo, actuando como una alternativa de dinero fuerte en un entorno de inflación inducida e inestabilidad geopolítica.
Bitcoin sube un 1,8% después del impacto inicial de los ataques a Irán
El caso teórico de Bitcoin como cobertura geopolítica fue probado el 28 de febrero, cuando las fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques agresivos contra objetivos iraníes, matando al Líder Supremo Ali Khamenei. La reacción inmediata del mercado fue una huida hacia la seguridad, con los inversores preparándose para la agitación. Los futuros de swaps perpetuos vinculados al petróleo subieron casi un 5% hasta los 71,7 dólares por barril en el exchange de criptomonedas 24/7 Hyperliquid. Bitcoin se tambaleó inicialmente por la noticia, pero rápidamente recuperó su posición, recuperando las pérdidas para terminar el día un 1,8% al alza en 66.725 dólares. Esta acción del precio demostró resiliencia y proporcionó una validación temprana para los inversores que ven la criptomoneda como una cobertura contra las consecuencias inflacionarias de la guerra.
El conflicto acelera la tendencia global de desdolarización
Las recientes acciones militares alimentan una narrativa más amplia y a largo plazo de desdolarización. La agresiva política exterior de EE. UU. y el uso del sistema financiero basado en el dólar para las sanciones han impulsado a las naciones a buscar alternativas. Este cambio estructural ya es visible en las tenencias de los bancos centrales, donde la participación del dólar estadounidense en las reservas globales ha disminuido constantemente del 71% en 2001 al 57% a finales de 2025. A medida que países como China y bloques como los BRICS construyen infraestructuras financieras alternativas, el estatus del dólar como única moneda de reserva global está siendo desafiado. Esta erosión gradual del dominio del dólar crea un entorno a largo plazo favorable para activos no soberanos como Bitcoin, lo que se alinea con la premisa central de la tesis geopolítica de Hayes.